VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
COMBATIENTES REVOLUCIONARIOS ASESINADOS EL 1 DE DICIEMBRE 1957
Humberto Alvarez Abreu
Esperanza, 20 Noviembre 1911 - Cárdenas, 1 Diciembre 1957
Víctima de la furia homicida de la soldadesca batistiana, el día 1 de diciembre de 1957 y después de someterlo a todo género de torturas, es ahorcado de un árbol en la carretera que conduce de Cardenas a Varadero , el destacado luchador intemacionalista Humberto Alvarez Abreu, a quien hacía horas y ante los ojos de su propia familia, habían arrancado del seno del hogar donde descansaba después de su diaria jornada de trabajo.
Nacido el 20, de noviembre de 1911, en La Esperanza, perteneciente al Municipio de Ranchuelo, en el seno de un hogar de trabajadores, Humberto Alvarez Abreu consagró toda su vida a la causa del proletariado ya la lucha revolucionaria.
Sus primeros estudios los había realizado en su pueblo natal y. después pasa a ser alumno de la Escuela Técnica Industrial de Rancho Boyeros, donde se graduó de Técnico Electricista.
Desde muy joven fue enemigo de la opresión y las tiranías » y lector ferviente de Martí, Mella y de todos los que fustigaban al colonialismo y el imperialismo yanqui.
Sus ideas avanzadas muy pronto lo llevaron al seno del Partido Socialista Popular, defendiendo sus principios no solamente en Cuba, sino que cuando el fascismo se lanzó contra la República Española, Humberto Alvarez marchó a España como miembro de las Brigadas Internacionales, combatiendo en el Frente de Aragón, en el Batallón 59, teniendo el Carnet Militar No. 84711-A.
En 1939 fue retirado voluntariamente y se le entregó el Carnet de Honor de los Combatientes.
A su regreso a Cuba pasó a trabajar en el Central "Dos Rosas", que hoy lleva su nombre, donde llegó a ocupar el cargo de Secretario General del Sindicato, hasta que en 1948 es arbitrariamente sustituido por Resolución del presidente Prío.
No por ello dejó la lucha sindical, por considerarlo la masa trabajadora como su único y verdadero dirigente.
Cuando el 10 de marzo, Humberto Alvarez desde el primer momento se enfrenta a la nueva situación creada en el país, y lucha con todas sus fuerzas contra la misma, a pesar de las numerosas amenazas que le hicieron los esbirros de la tiranía.
Al apreciar los sicarios del régimen que no podían apartarlo de la lucha revolucionaria y que por el contrario sus actividades eran cada día más numerosas, es que ordenan su brutal asesinato, olvidando sus ejecutores que las ideas revolucionarias progresistas no pueden perecer.
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Maximiliano Reinoso Hernández
Placetas, 21 de agosto de 1914 - La Manaca, 1ro. Diciembre 1957
Nació el 21 de agosto de 1914 en Placetas de familia campesina solo pudo asistir a la escuela primaria hasta el 4to. grado por tener que ayudar en el campo a la familia.
En el año 1930 pasó a vivir a la zona de Agabama, municipio de Fomento y allí se dedicó a las labores agrícolas.
En 1957 se integra a la lucha clandestina con combatientes de la zona del Escambray con los que cooperaba en la venta de bonos, traslado de armas y otras acciones.
Fue asesinado por los esbirros de la tiranía, al ser descubiertas sus actividades revolucionarias, el día 1ro.de diciembre de 1957. Al salir de su casa desarmado una pareja de soldados de la tiranía le tiende una emboscada acribillándolo a balazos en la colonia "La Manaca" cerca del río Agabama.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
domingo, 28 de noviembre de 2010
Antonio Manuel Padrón Morrell (Chichi)
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
CAÍDOS EN DESIGUAL COMBATE EL 11 DE DICIEMBRE 1957
Antonio Manuel Padrón Morrell (Chichi)
Baez, 17 Enero 1921 - Santa Clara, 11 de diciembre de 1957
Miembro de una familia de desahogada posición económica Antonio Padrón Morrell, conocido entre sus amigos y compañeros como "Chichí", nace en Báez, Municipio de Placetas, el 17 de enero de 1921.
El golpe del 10 de marzo, y la tiranía instaurada, le hacen tomar el camino de la lucha para erradicar definitivamente del país los males que le aquejaban, ya que había llegado al convencimiento de que sólo mediante un proceso revolucionario se podrían liquidar totalmente los vicios y desmanes que se producían.
Se integra al Movimiento "26 de Julio" y comienza una activa labor revolucionaria clandestina.
Participa en distintos actos de sabotaje, traslado de armas, confección de brazaletes del M-26-7, acopio de medicinas y la fabricación de "cocteles molotov". Es tan destacada su actividad Que fue designado como jefe de acción y sabotaje en la Zona Central de Las Vlllas del Movimiento 26 de Julio.
Cuando los sucesos del 5 de septiembre de 1957 en Cienfuegos. "Chichi" forma parte del grupo que se lanzó a las calles de Santa Clara con los fusiles en la mano para secundar la acción cienfueguera, pero logró escapar de la persecución de las autoridades.
El día 11 de diciembre de 1957, se reúne un grupo de combatientes en üna casa en las afueras de Santa Clara para coordinar una acción revolucionaria.
Al ser delatados, la policía cercó el lugar y se entabla un desigual combate. "Chichi" con dos compañeros más, logran convencer a los otros integrantes del grupo a que se retiren mientras ellos mantienen el fuego. Al prolongarse la acción, por el heroísmo de los revolucionarios, acuden refuerzos y es rodeada completamente la pequeña casa la que es incendiada, tratando de que "Chichi" y sus compañeros se vieran obligados a salir.
Cuando se encontraban haciendo fuego, en un intento de salida, "Chichi" es alcanzado por las balas y cayó herido. Los asesinos de la tiranía lograron llegar hasta donde él se encontraba y con sus últimas fuerzas trató de empuñar el arma que portaba para continuar la lucha, pero varias ráfagas le dieron muerte.
Al ser reconocido el cadáver presentaba 33 heridas de bala.
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Ramón Bernal Arteaga (El Chino)
Manicaragua, 21 Abril 1937 - Santa Clara, 11 Diciembre 1957
Hijo de una humilde familia, Ramón Bernal Arteága nació el 21 de abril de 1937.
Estableció contactos con un grupo de revolucionarios, entre ellos "Chichi" Padrón, y realizó diversas acciones.
Pero en el pequeño contingente se infiltró un delator y éste informó de su presencia en una casa cercana a la ciudad de Santa Clara.
Las fuerzas policiales, mayores en número y armamentos, rodearon el lugar.
En el desigual enfrentamiento cayó Ramón, junto a otros valiosos compañeros, el 11 de diciemde 1957.
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Nicolás Fleites Navarro (Tatico)
San Juan de los Yeras, 5 Enero 1932-- Santa Clara, 11 Diciembre 1957
El 5 de enero de 1932, en la finca "Las Glorias" de San Juan de los Yeras, perteneciente al Municipio de Ranchuelo nace Nicolás Fleites Navarro conocido por sus amigos y compañeros de lucha como "Tatico".
Sus primeros estudios los realiza en la escuela primaria "Manuel Ángulo" de San Juan, Por sus actividades clandestinas en la Capital es detenido en varias ocasiones, guardando prisión en El Príncipe, el SIM y la cárcel de Marianao. Perseguido incesantemente, decide marchar hacia Manicaragua, donde establece contactos con distintos elementos revolucionarios de Santa Clara, colaborando con los misinos en varias acciones.
Durante un tiempo trabajó como enlace entre los grupos del Escambray y Santa Clara. En el mes de diciembre de 1957 parte a una misión a Santa Clara, conjuntamente con los combatientes "Chichi" Padrón y Ramón Bernal, los que se ocultan en una vivienda en las afueras de la ciudad, lugar conocido por "El Chamberí".
A los tres días de estar en el citado lugar, y cuando se encontraban reunidos varios compañeros de lucha, son delatados por un chivato de la dictadura, que inmediatamente envió fuertes contigentes a capturar a los revolucionarios.
Enfrentados en desigual combate, superados en hombres y armamentos, Nicolás Fleites Navarro y sus dos compañeros «Chichi" Padrón y Ramón Bernal, luchan hasta que caen abatidos por las balas asesinas sin dar ni pedir cuartel. Era el 11 de diciembre de 1957.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
CAÍDOS EN DESIGUAL COMBATE EL 11 DE DICIEMBRE 1957
Antonio Manuel Padrón Morrell (Chichi)
Baez, 17 Enero 1921 - Santa Clara, 11 de diciembre de 1957
Miembro de una familia de desahogada posición económica Antonio Padrón Morrell, conocido entre sus amigos y compañeros como "Chichí", nace en Báez, Municipio de Placetas, el 17 de enero de 1921.
El golpe del 10 de marzo, y la tiranía instaurada, le hacen tomar el camino de la lucha para erradicar definitivamente del país los males que le aquejaban, ya que había llegado al convencimiento de que sólo mediante un proceso revolucionario se podrían liquidar totalmente los vicios y desmanes que se producían.
Se integra al Movimiento "26 de Julio" y comienza una activa labor revolucionaria clandestina.
Participa en distintos actos de sabotaje, traslado de armas, confección de brazaletes del M-26-7, acopio de medicinas y la fabricación de "cocteles molotov". Es tan destacada su actividad Que fue designado como jefe de acción y sabotaje en la Zona Central de Las Vlllas del Movimiento 26 de Julio.
Cuando los sucesos del 5 de septiembre de 1957 en Cienfuegos. "Chichi" forma parte del grupo que se lanzó a las calles de Santa Clara con los fusiles en la mano para secundar la acción cienfueguera, pero logró escapar de la persecución de las autoridades.
El día 11 de diciembre de 1957, se reúne un grupo de combatientes en üna casa en las afueras de Santa Clara para coordinar una acción revolucionaria.
Al ser delatados, la policía cercó el lugar y se entabla un desigual combate. "Chichi" con dos compañeros más, logran convencer a los otros integrantes del grupo a que se retiren mientras ellos mantienen el fuego. Al prolongarse la acción, por el heroísmo de los revolucionarios, acuden refuerzos y es rodeada completamente la pequeña casa la que es incendiada, tratando de que "Chichi" y sus compañeros se vieran obligados a salir.
Cuando se encontraban haciendo fuego, en un intento de salida, "Chichi" es alcanzado por las balas y cayó herido. Los asesinos de la tiranía lograron llegar hasta donde él se encontraba y con sus últimas fuerzas trató de empuñar el arma que portaba para continuar la lucha, pero varias ráfagas le dieron muerte.
Al ser reconocido el cadáver presentaba 33 heridas de bala.
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Ramón Bernal Arteaga (El Chino)
Manicaragua, 21 Abril 1937 - Santa Clara, 11 Diciembre 1957
Hijo de una humilde familia, Ramón Bernal Arteága nació el 21 de abril de 1937.
Estableció contactos con un grupo de revolucionarios, entre ellos "Chichi" Padrón, y realizó diversas acciones.
Pero en el pequeño contingente se infiltró un delator y éste informó de su presencia en una casa cercana a la ciudad de Santa Clara.
Las fuerzas policiales, mayores en número y armamentos, rodearon el lugar.
En el desigual enfrentamiento cayó Ramón, junto a otros valiosos compañeros, el 11 de diciemde 1957.
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Nicolás Fleites Navarro (Tatico)
San Juan de los Yeras, 5 Enero 1932-- Santa Clara, 11 Diciembre 1957
El 5 de enero de 1932, en la finca "Las Glorias" de San Juan de los Yeras, perteneciente al Municipio de Ranchuelo nace Nicolás Fleites Navarro conocido por sus amigos y compañeros de lucha como "Tatico".
Sus primeros estudios los realiza en la escuela primaria "Manuel Ángulo" de San Juan, Por sus actividades clandestinas en la Capital es detenido en varias ocasiones, guardando prisión en El Príncipe, el SIM y la cárcel de Marianao. Perseguido incesantemente, decide marchar hacia Manicaragua, donde establece contactos con distintos elementos revolucionarios de Santa Clara, colaborando con los misinos en varias acciones.
Durante un tiempo trabajó como enlace entre los grupos del Escambray y Santa Clara. En el mes de diciembre de 1957 parte a una misión a Santa Clara, conjuntamente con los combatientes "Chichi" Padrón y Ramón Bernal, los que se ocultan en una vivienda en las afueras de la ciudad, lugar conocido por "El Chamberí".
A los tres días de estar en el citado lugar, y cuando se encontraban reunidos varios compañeros de lucha, son delatados por un chivato de la dictadura, que inmediatamente envió fuertes contigentes a capturar a los revolucionarios.
Enfrentados en desigual combate, superados en hombres y armamentos, Nicolás Fleites Navarro y sus dos compañeros «Chichi" Padrón y Ramón Bernal, luchan hasta que caen abatidos por las balas asesinas sin dar ni pedir cuartel. Era el 11 de diciembre de 1957.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
Anastasio Cárdenas Avila
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Anastasio Cárdenas Avila
Camajuaní, 22 de enero de 1920 - Trinidad, 3 Diciembre 1958
Anastasio Cárdenas Avila, nació en el Barrio de Santa Fe, Municipio de Camajuaní, el 22 de enero de 1920. No pudo asistir a la escuela debido a la crítica situación de la familia.
Aprendió a leer y escribir por su propio esfuerzo y con la ayuda de sus padres.
Trabajó en diferentes faenas agrícolas, entre ellas como cortador de caña, sobre todo en la zona camagüeyana. Después laboró en un puesto de viandas, junto a sus hermanos, en la ciudad de Santa Clara.
En 1942 se trasladó para La Habana con un pequeño comercio en el Mercado Único. En la capital estaría vinculado con los sectores progresistas que se organizaron en el Partido Ortodoxo.
Después del Asalto al Moncada se situó decididamente al lado del movimiento revolucionario y realizó múltiples actividades clandestinas. En 1956 va a México y hace contacto con los revolucionarios' que allí preparaban la expedición del "Granma".
Al regresar a Cuba continuó sus labores revolucionarias. Realizó junto con Osvaldo Rodríguez, jefe de Acción del M-26-7 recorridos por el Escambray con vista a la apertura de un frente, participó en los intentos de toma de Cayo Loco y apoyó el levantamiento del 5 de Septiembre en 1957 de Cienfuegos en la ciudad de Santa Clara.
Perseguido por las fuerzas de la tiranía se internó en el Escambray, junto a sus hermanos, pero no logró sostenerse en el lugar ya que no había aún, grupos armados en esta zona. Regresó a La Habana, con el propósito de obtener armas y parque para luego retornar a las montañas. Fue así como integró un grupo guerrillero en el Escambray que realizó diversas incursiones y ataques contra las tropas de la tiranía.
Anastasio pereció en el ataque efectuado a Trinidad el 3 de diciembre de 1958.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Anastasio Cárdenas Avila
Camajuaní, 22 de enero de 1920 - Trinidad, 3 Diciembre 1958
Anastasio Cárdenas Avila, nació en el Barrio de Santa Fe, Municipio de Camajuaní, el 22 de enero de 1920. No pudo asistir a la escuela debido a la crítica situación de la familia.
Aprendió a leer y escribir por su propio esfuerzo y con la ayuda de sus padres.
Trabajó en diferentes faenas agrícolas, entre ellas como cortador de caña, sobre todo en la zona camagüeyana. Después laboró en un puesto de viandas, junto a sus hermanos, en la ciudad de Santa Clara.
En 1942 se trasladó para La Habana con un pequeño comercio en el Mercado Único. En la capital estaría vinculado con los sectores progresistas que se organizaron en el Partido Ortodoxo.
Después del Asalto al Moncada se situó decididamente al lado del movimiento revolucionario y realizó múltiples actividades clandestinas. En 1956 va a México y hace contacto con los revolucionarios' que allí preparaban la expedición del "Granma".
Al regresar a Cuba continuó sus labores revolucionarias. Realizó junto con Osvaldo Rodríguez, jefe de Acción del M-26-7 recorridos por el Escambray con vista a la apertura de un frente, participó en los intentos de toma de Cayo Loco y apoyó el levantamiento del 5 de Septiembre en 1957 de Cienfuegos en la ciudad de Santa Clara.
Perseguido por las fuerzas de la tiranía se internó en el Escambray, junto a sus hermanos, pero no logró sostenerse en el lugar ya que no había aún, grupos armados en esta zona. Regresó a La Habana, con el propósito de obtener armas y parque para luego retornar a las montañas. Fue así como integró un grupo guerrillero en el Escambray que realizó diversas incursiones y ataques contra las tropas de la tiranía.
Anastasio pereció en el ataque efectuado a Trinidad el 3 de diciembre de 1958.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
sábado, 13 de noviembre de 2010
SANTA CLARA 30 DE NOVIEMBRE DE 1956

VILLACLARA
SANTA CLARA 30 DE NOVIEMBRE DE 1956
“SIN ARMAS Y COMBATIENDO”
El 30 de Noviembre de 1956 quedó abierta la batalla definitiva contra la dictadura batistiana. El plan general fue concebido por Fidel. Se planeó que para que se consolidara el desembarco se llevaran a efectos acciones en toda la isla que impidieran al ejército trasladar sus efectivos con suficiente rapidez hacia la zona de desembarco.
Ese día los combatientes de Santiago de Cuba, dirigidos por Frank País, escribieron aquella página heroica del 30 de Noviembre, que situó a los combatientes santiagueros a la cabeza de la nación en la lucha contra la tiranía.
En todas las provincias del país se sucedieron acciones en ese día, pero muy poco se ha escrito de la participación del pueblo villaclareño en esa fecha.
Este trabajo pretende destacar algunos aspectos importantes de la acción realizada en nuestra ciudad en ese día, como modesto tributo a los jóvenes villaclareños que desarmados atrajeron hacia sí la brutal represión de la tiranía batistiana y escribieron una singular página de nuestra historia revolucionaria.
LAS BRIGADAS JUVENILES DE ACCIÓN Y SABOTAJE.
Desde el verano de 1955 se habían constituidos las Brigadas Juveniles de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en nuestra ciudad. Las labores organizativas previas y la selección y adiestramiento de sus militantes recayeron en Quintín Pino Machado y Rodolfo de las Casas Pérez (Casitas) quienes ocupaban la responsabilidad provincial de dichas Brigadas.
Durante cerca de año y medio las brigadas se habían ido fogueando en la lucha de masas contra la tiranía con su firme y decidida participación en actos de protesta, mítines relámpagos, apoyo a la huelga azucarera y manifestaciones masivas que eran reprimidas por la policía y en las cuales se cumplía con la consigna de contra-atacar con los puños, palos y piedras, que aunque dejaban un saldo de compañeros heridos y presos iban entrenando a los futuros combatientes a pelear en situaciones desventajosas.
El año 1956 se inició con la consigna de “Seremos libres o seremos mártires”. A partir de ese momento se intensifica el trabajo de organización de las Brigadas juveniles fundamentalmente en los sectores estudiantil y obrero.
El 28 de Enero de 1956 las brigadas organizaron la primera manifestación en que los integrantes de éstas contraatacaron a la policía en la esquina de Luis Estévez y San Vicente con saldo de varios heridos y detenidos. A partir de ese momento las brigadas aprovecharon cuánto disturbio se suscitase en la ciudad para ir creando un estado insurreccional en la población.
El 16 de Agosto de 1956 se imprimió en Santa Clara el primer “Manual del Revolucionario de las Brigadas Juveniles del M-26-7”, éste contenía los requisitos indispensables que debían observar todos los combatientes, las reglas de disciplina, las medidas de seguridad y el uso de los explosivos: Grandas de dinamita, cocteles molotov y fósforo vivo, así como las consideraciones tácticas y especiales para el combate en la ciudad.
De inmediato se comenzó su estudio por todas las Brigadas, alternándolo con sesiones nocturnas de entrenamiento que se hacían en casas particulares con algunas pocas prácticas de tiro que se hacían en las zonas rurales aledañas a la ciudad.
El Manual terminaba con una clara advertencia: “En caso de ser copado y no teniendo posibilidad de salir, prepare una barricada en cualquier cuarto disponible y fájese. Recuerde el Moncada.”
Durante los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre las brigadas intensificaron el entrenamiento de sus miembros y dieron varias órdenes de acuartelamiento. Al mismo tiempo que se desarrollaba esta actividad clandestina las brigadas utilizaban cualquier pretexto para movilizar a las masas en vigorosas manifestaciones que terminaban con un enfrentamiento con la policía. Entre éstas se destacaron las manifestaciones nocturnas que se organizaron en el antiguo Cine de la Vigía, la de San Miguel y Central y la de Carretera de Sagua y Maleza con consignas antiimperialistas y en contra de la tiranía.
A partir de la manifestación del 27 de Noviembre de 1956 que fue reprimida por la policía en Parque y Luis Estévez, y en la cual las brigadas contraatacaron lanzando cocteles molotov en pleno Parque, éstas mantuvieron una constante agitación en los distintos barrios de la ciudad.
La extraordinaria actividad organizativa de Frank País no se desarrolló tan sólo en Oriente, sino que se hacía sentir también en nuestra provincia, tanto a través de las visitas que Frank hiciera a nuestra ciudad como de los contactos que los dirigentes provinciales del M-26-7 mantenían con Frank en sus visitas a Santiago de Cuba.
Días antes la Dra. Margot Machado y Rodolfo de las Casas se habían trasladado a Santiago de Cuba y habían sostenido una entrevista con Frank y con Pepito Tey.
EL CABLE DE MÉJICO ENVIADO A SANTA CLARA.
El 28 de Noviembre de 1956, se recibe en casa de la compañera Haydee Leal Díaz, un cable de Méjico similar al enviado a Santiago de Cuba con la “contraseña” para el levantamiento.
Haydeé nos ha relatado ese hecho de la siguiente manera:
“El cable lo recibí en mi casa pues venía a nombre mío, el de Santiago de Cuba iba a nombre de Arturo Duque de Estrada, yo tengo entendido que Aldo Santamaría recibió otro en la Habana, y que Raúl García Peláez lo recibió en Camaguey, y que José Antonio Echeverría también lo recibió.”
“El día 28 que recibo el cable estaba lloviendo torrencialmente, entonces mi mamá va a casa de Margot para avisarle, pues ese día en ese momento no están en Santa Clara ni Santiago Riera que era el Coordinador , ni Cheché Alfonso, ni Quintín Pino, ni Gallo Ronco (Guillermo Rodríguez del Pozo), ni Carlitos Martínez que estaba por Vega Alta, sino que estábamos solo prácticamente las mujeres..”
“Yo tenía la misión de guardar una cartulina grande, que no sé lo que decía, y la tenía metida dentro de un forro de la cómoda de la coqueta de mi casa. Cuando llegó Carlitos Martínez me dió la orden de que le entregara esa cartulina, y salió inmediatamente para la Habana esa noche y deja las instrucciones; entonces llegó Quintín que estaba con Cheché en gestiones de búsqueda de armas, y al llegar ellos, les informo del cable y comienza el corre corre,”
“Al mismo tiempo un grupo dirigido por Antonio Larralde ponía a funcionar la imprenta de la Universidad Central para imprimir las proclamas exhortando al pueblo a respaldar las acciones y dando a conocer el cumplimiento de la promesa hecha por Fidel.
“Al siguiente día 29 de Noviembre, regresó Carlitos de la Habana con Cheíto, (José L. Quián Cullén) un compañero de la Habana muy valioso que venía a reforzar el trabajo”.
“Esa noche regresa Santiago Riera de Santiago de Cuba, que había ido en gestión de buscar las armas, pero al no resolverlas es cuando comienza a cambiarse el plan original que consistía en apoderarse de los edificios altos de la ciudad y evitar la salida del ejército mediante la acción armada, ahora había que cumplir ese objetivo pero mediante el sabotaje con cocteles molotov.”
EL 30 DE NOVIEMBRE
En la noche del 29 de noviembre, Quintín Pino dio la orden de acuartelamiento a los miembros de las brigadas juveniles, cada una compuesta entre diez y quince compañeros. Cerca de doscientos jóvenes de Santa Clara acudieron esa noche a la cita con la Historia.
Durante la madrugada los combatientes acuartelados preparaban cocteles molotov mientras esperaban las indicaciones.
Osvaldo Rodríguez Ayala, jefe de acción y sabotaje del M-26-7 en la provincia de Las Villas, da órdenes de iniciar acciones de sabotaje que impidieran la movilización del ejército fuera de la ciudad y de requisar las armas donde estas estuvieran.
Múltiples fueron las acciones desplegadas por los integrantes de las Brigadas Juveniles en la ciudad de Santa Clara, que armados de cuchillos, cocteles molotov, piedras y clavos, obligaron al acuartelamiento del ejército en el Regimiento “Leoncio Vidal” cumpliendo así con el objetivo estratégico de la acción.
Las Brigadas de la Vigía al mando de Raúl Nieves Mestre ocuparon ese reparto durante todo el día interrumpiendo el tránsito en la Carretera Central. En esta acción participó activamente José R. León Acosta (Dinamo) quien fuera asesinado alevosamente por la policía en pleno día una semana después.
La Brigada del Condado integrada fundamentalmente por obreros realizó sabotajes en distintos establecimientos y mantuvo paralizado el tránsito en esa amplia barriada. La brigada de la Pastora dirigida por Hugo García, la de Armando Choy y la de Felipe Campos regaron puntillas y efectuaron mítines relámpagos atrayendo hacia sí la actividad represiva del ejército.
Al amanecer ante la ausencia de las armas prometidas, pero con el compromiso de respaldar el desembarco en la mente y en el corazón de aquellos jóvenes, se cambia el plan a la nueva situación sin armas, se inicia el acuartelamiento y se lanzan algunos a buscar armas.
José Julio Rivas y Francisco Ramos se dirigen a casa de un profesor que era cazador para pedirle sus escopetas. Éste se reviró y en el forcejeo se va un tiro que hiere al profesor en la mandíbula. Con las escopetas de caza en su poder se internan en el monte atrayendo hacia sí la actividad represiva del ejército.
TESTIMONIO DE JOSE JULIO RIVAS
“Yo estaba en la dulcería –El Carmen- que empezaba a trabajar a la una de la mañana, pero me mandan un aviso de que fuera a la casa (Maceo 153 Norte. Ya nosotros teníamos noticias desde el día antes de la cuestión del posible acuartelamiento a través de la Escuela de Comercio, y cuando llego me topo que están allí Quintín, Cheché y Santiago Riera, los tres estaban en mi casa, y entonces Quintín me explica que yo le voy a servir de enlace con las distintas zonas, me dice vete a ver al jefe de la zona del Carmen que estaban acuartelados en la bodeguita de Padre Tudurí y Zayas.”
“Me presento en la bodeguita y le digo al Jefe de la Brigada: - hay la tarea de requisar armas-, y me dice- con que arma voy a hacer esa tarea, dame tu revólver-, le digo- yo no suelto mi revólver-, entonces me dice: -ve tú entonces-, le pregunto- quien más iba a ir- , me dice- Sakiri (Francisco Ramos-), y le pregunto- en qué vamos-, me dice- busca algo.”
“ Había un chofer llamado García, que en ocasiones lo utilizábamos los estudiantes de la Escuela de Comercio, lo llamamos y nos recogió allí mismo.
El lugar era en la carretera de Sagua al llegar dejamos el carro parqueado hacia allá, y no en dirección hacia Santa Clara lo que fue un error, pues cuando fuimos a hablar con el profesor Vicente Hernández y le planteamos la cuestión, éste se negó a darnos el armamento, (él dijo posteriormente que él se negó porque nos había visto muy muchachos muy jóvenes) pero ya nosotros habíamos tomado el armamento.
Entonces él comienza a gritar, recuerdo que era un día fresco, pues había lloviznado la noche anterior y yo andaba con un jacket grueso reversible y cuando empieza a gritar le meto la mano en la boca y me muerde, y yo que llevaba el revólver en el bolsillo del jacket le disparo desde el bolsillo, pero como el jacket era doble el gatillo cae sobre la tela y no dispara.
Saco y entonces le tiro, le entra la bala por aquí, por el maxilar superior y le corre por todo el hueso y le sale por detrás, eso lo supe posteriormente, el hecho es que cuando le tiro él cae.
Entonces cogemos las armas y las metemos en el carro pero cuando vamos saliendo, en la casa de al lado vivía un soldado que al oír el tiro sale con el arma en la mano, y nosotros al tomar el carro salimos por la carretera de Sagua y Sakiri me dice vamos a ir a buscar Conyedo donde vivía un familiar de él, para ir de Conyedo a Santo Domingo y de ahí a la Esperanza para regresar a Santa Clara.
Pero se produjeron todas una serie de acciones en Santa Clara, aunque no se produce todo el levantamiento que se debía producir por la falta del armamento, y nos salieron a buscar y los guardias nos pasan por al lado y no nos ven, pero cuando llegan a casa del pariente de Sakiri éste nos denuncia y entonces nos rodearon el cañaveral en que estábamos y nos cogen.”
“A nosotros, realmente nos lo dijo el hijo del Coronel Hernández aquel, que no nos mataban porque Garcerán estaba con el piquete de búsqueda, porque pensaban que era Casitas el que estaba en este problema, y el padre de Casitas era muy amigo de Garcerán, a nosotros no nos coge la policía, sino el ejército, En Conyedo eso era como las dos de la tarde, nosotros fuimos por la mañana temprano a casa del profesor sobre las 8 de la mañana, y el chofer cuando nos deja se presenta en la estación de Policía para demostrar que él no era cómplice, lo que era cierto.”
LA BRIGADA DE CASITAS
Alrededor de las once de la noche se acuartela la Brigada de Rodolfo de las Casas (Casitas), en la trastienda de la “Casa Toda Onda” en la calle Marta Abreu, la trastienda se comunica eon el garaje de su casa que da para el Callejón de “Los Angeles”, allì en medio de la oscuridad del garaje nos ponemos a hacer cocteles molotov los doce jóvenes allí acuartelados. Esa madrugada Casitas desarrolló una intensa actividad recorriendo los centros de acuartelamientos y precisando las acciones a desplegar. Al amanecer nos reúne a los integrantes de su brigada y exclama: “Ha llegado el momento de ser libres o mártires, tenemos que alertar al pueblo, la lucha ha comenzado.” Todo en él es dignidad y corazón. Imparte órdenes de realizar acciones que impidan la movilización del ejército y sale con dos compañeros armados con un cuchillo, 50 cocteles molotov y paquetes de propaganda en su carro. Va al timón, a su lado un compañero con las proclamas listas para lanzarlas a la orden de Casitas, detrás el compañero Rodolfo Maribona Hernández con el saco de los 50 molotov listos para lanzarlos a su orden.
Salen temprano en la mañana y se dirigen a cumplir con el compromiso de honor contraído y ante cada objetivo que encuentra en su camino y que pueda contribuir a crear la situación insurreccional en la ciudad da ordenes de lanzar cocteles molotov, y así lo hacen contra la Zona Fiscal de la calle Independencia, el servícentro de Luis Estévez y Martí, también incendian dos camiones que encuentran en la calle Maceo y por último lanzan cocteles molotov contra el Servícentro de Maceo y Central, incendiándolo.
Durante el trayecto, Casitas se dirigía a los transeúntes que encontraba, arengándolos a unirse a la lucha contra la tiranía exclamando: “Llegó el momento, a luchar. Abajo la dictadura”
Precisamente, cuando actuaba contra el Servicentro de Maceo y Central, es detectado por un carro patrullero del SIM, que comienza una singular persecución a lo largo de la Carretera Central en el tramo conocido por “El Malecón”. El patrullero, disparando con su ametralladora, acosando al carro de Casitas, y éste sin armas, esquivando los disparos gracias a su destreza como chofer, hasta que al llegar a la calle Tristá toma por ésta en dirección hacia el Parque y para eludir la persecución de la patrulla ordena lanzar del carro el saco incendiado con los diez o doce cocteles molotov que le quedaban y que al hacer explosión en Tristá y Lubián incendia toda la calle impidiendo el paso del perseguidor y escapando así de tan peligrosa situación.
LA NOCHE DEL 30 DE NOVIEMBRE
Por la noche es cortada la luz de la ciudad y un grupo integrado por José R. León Acosta (Dinamo), Domingo Valladares (Chacachaca) y Arturo Losada, Armados de pistola y revólver asaltan un carro particular en Maceo y Nazareno con el objetivo de utilizarlo en varias acciones y así incendian el garaje de Carretera de Sagua y Maleza, posteriormente tirotean la posta del Hospital Provincial y por último son interceptados por un perseguidor en la esquina de la Escuela de Comercio donde intercambian disparos con la policía, dejan abandonado el carro y escapan por los terrenos de la antigua Boulanger, (hoy el Parque el Sandino)
Audaces fueron las acciones desarrolladas en la ciudad por aquellos jóvenes que por primera vez actuaban de manera coordinada con el objetivo de atraer hacia ellos la atención de las fuerzas represivas, sin más armas que la voluntad de cumplir con el objetivo de facilitar el desembarco de Fidel y los expedicionarios.
Numerosos compañeros se destacaron en aquel día lleno de gloria: Casitas, Dinamo, Valladares, “El Búho Anido”, Muchos cayeron presos: Quintín Pino, José Julio Rivas, Francisco Ramos, Arturo Losada, Domingo Valladares, Hugo García, Arturo Machado quién fue obligado a tomarse el contenido de un coctel Molotov. Todos fueron golpeados y torturados.
La importancia histórica de aquellas acciones radica en que la juventud villaclareña sin armas, había respondido a la cita con Fidel con la fe en el triunfo de la causa revolucionaria y que ésta sirvió para despertar conciencias e incorporar a miles de combatientes a la justa luchas de liberación como fue demostrado dos años y un mes más tarde en la histórica Batalla de Santa Clara en la cual la juventud villaclareña, fogueada por la experiencia en la lucha y armada escribió la más bella página de su historia.
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Por Raúl Sarmiento Carreras (Diosdado). Publicado en "Vanguardia", 30 Noviembre 1981
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GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
SEGUNDO FRENTE ORIENTAL "FRANK PAIS" MES DE NOVIEMBRE 1958
VILLACLARA
NOTICIAS DEL SEGUNDO FRENTE ORIENTAL "FRANK PAIS" MES DE NOVIEMBRE 1958
Así se elaboró por la Jefatura del II Frente Oriental “Frank País” lo que se denominó: LA OPERACIÓN GANCHO
Objetivo:
Entorpecer las falsas elecciones del Tirano
El Jefe del II Frente Oriental emitió el Decreto Militar del 27 de octubre prohibiendo el transito por carreteras y vías férreas, salida de la población desde el 30 de octubre al 6 de noviembre;
Operaciones sobre Alto Songo y La Maya;
a las milicias del Movimiento Revolucionario cortar los cables de comunicaciones entre Guantánamo y el Central Esperanza, así como entre los pueblos de Antillas, Cueto, Alto Cedro, San Germán, Holguín, Guaro, Mayari y el Central Preston.
En la “Operación Gancho” estaban directamente vinculadas las Columnas 6 y 17 del II Frente y la 9 del III Frente “Mario Muñoz”, pero participaron todas las demás de una forma o de otra.
Por ejemplo, tropas de la Cia B de la Columna 19 sostuvimos un combate en la carretera Sagua de Tánamo-Cayo Mambi contra tropas de la Guardia Rural de Sagua y Marinos de Cayo Mambi el día 3 de noviembre y tropas de la Columna 18 bajo el mando del Cdte. Félix Pena, en Guama, causaron bajas considerables al enemigo y también tomaron el aeropuerto de Baracoa.
Tropas de las Compañías A y B de la Columna 17 atacarían los cuarteles de los pueblos de San Luis, Alto Songo y La Maya, mientras tropas de la Columnas 6 y 9 impedir el acceso de refuerzos provenientes de Guantánamo y Santiago de Cuba. Para cumplir estas misiones el día 1ro de noviembre fuerzas de la Cia A bajo el mando del Capt. Tomasevich ataco los cuarteles de la Guardia Rural, la Policía y el Ayuntamiento de Alto Songo rindiéndolos a los tres para el día 4 de noviembre.
La Compañía B bajo el mando del Capt. Filiberto Olivera hostigo el cuartel de La Maya para impedir que fuerzas de este poblado salieran hacia Alto Songo, así como fuerzas de la Columna 9 “Antonio Guiteras” atacaron El Cristo para impedir que fuerzas del Cuartel “Guillermo Moncada” salieran para Alto Songo.
La Compañía C bajo el mando del Capt. Abelardo Colomé, reforzada por tres Escuadras de la Comandancia del Frente bajo el mando del Capt. Oriente Fernández, realizo acciones al Norte de Alto Songo tomando, los cuarteles de los Centrales Marcané y Miranda, Palmarito de Cauto, Alto Cedro y Santa Ana de Auza, continuando la ofensiva luego hasta Guaro, Cueto y Paraná.
Parte de las Compañías A y B de la Columna 17 tomaron los cuarteles de los Centrales Borgitas y Baltony en los alrededores de Alto Songo.
La Columna 6 bajo el mando del Cdte. Ameijeiras tomo el cuartel del Central Ermita, sitiando a continuación los cuarteles de los Centrales Soledad y Cuneira, fuertes bastiones del enemigo, que fueron tomados los días 5 y 7 de noviembre.
Las fuerzas enviadas desde Guantánamo en composición de dos compañías con tanquetas no pudieron ser detenidas por las tropas de la Columna 20 “Rene Fraga”, bajo el mando del Capt Villa y las fuerzas de la Compañía B de la Columna 17, a pesar de presentárseles combate a lo largo de la carretera hacia La Maya y Alto Songo en El Socorro y El Estribo por fuerzas bajo el mando de los Cdtes. Aníbal y Lusson. Por ello hubo que retirar las tropas rebeldes hacia San Benito para preparar condiciones para nuevas acciones combativas.
En el combate de El Socorro el día 6 de noviembre ofrendaron sus vidas en desigual combate los valerosos miembros de la Jefatura de la Columna 19 “José Tey”, Tenientes Raúl Perozo Fuentes y Eduardo Mesa Llull
El 9 de noviembre comenzó el hostigamiento y sitio de Sagua de Tánamo y Cayo Mambi, por las tropas de la Compañía B “Pedro Sotto Alba” bajo el mando del Capitán José L. Cuza Tellez de Girón, de la Columna 19 “José Tey”, así como el asedio del Cuartel de Imias por tropas de la Columna 18 al mando del Cdte. Félix Pena Díaz.
El día 12 una Fragata de la MG desembarco una Cia de infantería para rescatar a los 42 efectivos sitiados. A pedido al jefe del II Frente Oriental en horas de la noche del 13 llego el Cdte. Ameijeiras Delgado con parte de la Columna 6 y en la madrugada del 14 procedió a montar una poderosa emboscada en la que cayeron todos los efectivos de la Dictadura que iban rumbo a la Fragata los que sufrieron cuantiosas bajas y se les ocuparon muchas armas y parque, lo que constituyo un gran refuerzo para el II Frente Oriental “Frank País”.
El día 10 de noviembre tropas de la Cia A bajo el mando del Capt. Gilberto Cardero, un fuerte refuerzo de 60 hombres bien armados bajo el mando del 1er. Tte Manuel Céspedes Fernandez de la Columna 17, y todas las fuerzas bajo el mando del Cdte Aníbal comenzaron las acciones para la Toma del Cuartel de Ocujal cuya guarnición estaba bajo el mando del Capt. Royo Sierra Jefe de la Compania 76 del 7mo. Distrito Militar.
Ante el avance de las tropas rebeldes del II Frente, la aviación del Tirano bombardeo la Carretera de Sagua a Cayo Mambi, Ocujal, Naranjo Agrio y Mayari Arriba.
El día 12 de noviembre habló el Cdte Fidel Castro por Radio Rebelde ordenando continuar ofensiva hasta el triunfo final, ordenándole al II Frente atacar todos los objetivos en el triangulo San Luis-Mayari-Guantánamo y fijando para el día 23 a las 2000 horas el inicio de la “Batalla de Oriente” Las acciones combativas de la “Operación Gancho” crearon las condiciones para pasar a la etapa de la Ofensiva Final que se denomino en el II Frente Oriental “Frank Pais”: OPERACIÓN “FLOR CROMBET”
: Objetivo: Pasar a la Ofensiva contra las Fuerzas Armadas de la Dictadura hasta la victoria final.
Instrucciones a las Columnas del II Frente Oriental:
A la Columna 17 “Abel Santamaria”:
1.- Hostigar día y noche a Mayari en cooperación con las tropas de la Compañía A “Orlando Regalado” de la Columna 19 “José Tey”;
2.- Hostigar Cueto;
3.- Por el Sur Oeste del II Frente en cooperación con el III Frente organizar el cerco a Santiago de Cuba por su Norte Oriental y cercar y hostigar San Luis;
4.- Cerrar accesos a Dos Caminos de San Luis y al Central Borgitas;
5.- Atacar Alto Songo y La Maya;
6.- Para proteger las acciones de la Columna 17, tropas del III Frente hostigaran Palma Soriano y Dos Palmas.
A la Columna 9 “Antonio Guiteras”:
1.- Controlar El Cristo y no dejar pasar las tropas provenientes de Santiago de Cuba.
A la Columna 6 “Juan Manuel Ameijeiras”:
1.- Atacar el cuartel de Río Frío en la carretera de Santiago a Guantánamo en cooperación con la Columna 20 “Rene Fraga”
A la Columna 18 “Antonio López Fernández”: 1.- Atacar Baracoa.
A la Columna 19 “Jose Tey”: 1.- Sitiar Sagua de Tánamo y Cayo Mambi. .
Así dando cumplimiento a las ordenes del Cdte en Jefe del ER en la noche del 23 de noviembre quedaron cercados Mayari, Cueto, San Luis, Alto Songo, La Maya, el cuartel de Río Frío y Dos Palmas y se incrementó el hostigamiento a Sagua de Tánamo, Palma Soriano y Guantánamo. .
El Ejercito de la Dictadura fue incapaz de resistir la Ofensiva del Ejercito Rebelde y así: .
El 27 de noviembre se rindio Alto Songo a las tropas de la Cia. A “Otto Parellada”; .
El 29 se ocupo el Cuartel de Rio Frio por tropas de la Columnas 6 y 20, pues su guarnición fue rescatada por un fuerte refuerzo procedente de Guantanamo, que luego abandono el cuartel. .
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TOMADO DEL CONVERSATORIO SOBRE EL II FRENTE ORIENTAL “FRANK PAIS”. Realizado el 17 DE JUNIO DEL 2010. PONENTE: José Luis Cuza Tellez de Giron. Contralmirante (r) Y CAPITAN ER JEFE COMPANIA B “PEDRO SOTTO ALBA” DE LA COLUMNA 19 “JOSE TEY”, SEGUNDO FRENTE ORIENTAL “FRANK PAIS”.
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NOTICIAS DEL SEGUNDO FRENTE ORIENTAL "FRANK PAIS" MES DE NOVIEMBRE 1958
Así se elaboró por la Jefatura del II Frente Oriental “Frank País” lo que se denominó: LA OPERACIÓN GANCHO
Objetivo:
Entorpecer las falsas elecciones del Tirano
El Jefe del II Frente Oriental emitió el Decreto Militar del 27 de octubre prohibiendo el transito por carreteras y vías férreas, salida de la población desde el 30 de octubre al 6 de noviembre;
Operaciones sobre Alto Songo y La Maya;
a las milicias del Movimiento Revolucionario cortar los cables de comunicaciones entre Guantánamo y el Central Esperanza, así como entre los pueblos de Antillas, Cueto, Alto Cedro, San Germán, Holguín, Guaro, Mayari y el Central Preston.
En la “Operación Gancho” estaban directamente vinculadas las Columnas 6 y 17 del II Frente y la 9 del III Frente “Mario Muñoz”, pero participaron todas las demás de una forma o de otra.
Por ejemplo, tropas de la Cia B de la Columna 19 sostuvimos un combate en la carretera Sagua de Tánamo-Cayo Mambi contra tropas de la Guardia Rural de Sagua y Marinos de Cayo Mambi el día 3 de noviembre y tropas de la Columna 18 bajo el mando del Cdte. Félix Pena, en Guama, causaron bajas considerables al enemigo y también tomaron el aeropuerto de Baracoa.
Tropas de las Compañías A y B de la Columna 17 atacarían los cuarteles de los pueblos de San Luis, Alto Songo y La Maya, mientras tropas de la Columnas 6 y 9 impedir el acceso de refuerzos provenientes de Guantánamo y Santiago de Cuba. Para cumplir estas misiones el día 1ro de noviembre fuerzas de la Cia A bajo el mando del Capt. Tomasevich ataco los cuarteles de la Guardia Rural, la Policía y el Ayuntamiento de Alto Songo rindiéndolos a los tres para el día 4 de noviembre.
La Compañía B bajo el mando del Capt. Filiberto Olivera hostigo el cuartel de La Maya para impedir que fuerzas de este poblado salieran hacia Alto Songo, así como fuerzas de la Columna 9 “Antonio Guiteras” atacaron El Cristo para impedir que fuerzas del Cuartel “Guillermo Moncada” salieran para Alto Songo.
La Compañía C bajo el mando del Capt. Abelardo Colomé, reforzada por tres Escuadras de la Comandancia del Frente bajo el mando del Capt. Oriente Fernández, realizo acciones al Norte de Alto Songo tomando, los cuarteles de los Centrales Marcané y Miranda, Palmarito de Cauto, Alto Cedro y Santa Ana de Auza, continuando la ofensiva luego hasta Guaro, Cueto y Paraná.
Parte de las Compañías A y B de la Columna 17 tomaron los cuarteles de los Centrales Borgitas y Baltony en los alrededores de Alto Songo.
La Columna 6 bajo el mando del Cdte. Ameijeiras tomo el cuartel del Central Ermita, sitiando a continuación los cuarteles de los Centrales Soledad y Cuneira, fuertes bastiones del enemigo, que fueron tomados los días 5 y 7 de noviembre.
Las fuerzas enviadas desde Guantánamo en composición de dos compañías con tanquetas no pudieron ser detenidas por las tropas de la Columna 20 “Rene Fraga”, bajo el mando del Capt Villa y las fuerzas de la Compañía B de la Columna 17, a pesar de presentárseles combate a lo largo de la carretera hacia La Maya y Alto Songo en El Socorro y El Estribo por fuerzas bajo el mando de los Cdtes. Aníbal y Lusson. Por ello hubo que retirar las tropas rebeldes hacia San Benito para preparar condiciones para nuevas acciones combativas.
En el combate de El Socorro el día 6 de noviembre ofrendaron sus vidas en desigual combate los valerosos miembros de la Jefatura de la Columna 19 “José Tey”, Tenientes Raúl Perozo Fuentes y Eduardo Mesa Llull
El 9 de noviembre comenzó el hostigamiento y sitio de Sagua de Tánamo y Cayo Mambi, por las tropas de la Compañía B “Pedro Sotto Alba” bajo el mando del Capitán José L. Cuza Tellez de Girón, de la Columna 19 “José Tey”, así como el asedio del Cuartel de Imias por tropas de la Columna 18 al mando del Cdte. Félix Pena Díaz.
El día 12 una Fragata de la MG desembarco una Cia de infantería para rescatar a los 42 efectivos sitiados. A pedido al jefe del II Frente Oriental en horas de la noche del 13 llego el Cdte. Ameijeiras Delgado con parte de la Columna 6 y en la madrugada del 14 procedió a montar una poderosa emboscada en la que cayeron todos los efectivos de la Dictadura que iban rumbo a la Fragata los que sufrieron cuantiosas bajas y se les ocuparon muchas armas y parque, lo que constituyo un gran refuerzo para el II Frente Oriental “Frank País”.
El día 10 de noviembre tropas de la Cia A bajo el mando del Capt. Gilberto Cardero, un fuerte refuerzo de 60 hombres bien armados bajo el mando del 1er. Tte Manuel Céspedes Fernandez de la Columna 17, y todas las fuerzas bajo el mando del Cdte Aníbal comenzaron las acciones para la Toma del Cuartel de Ocujal cuya guarnición estaba bajo el mando del Capt. Royo Sierra Jefe de la Compania 76 del 7mo. Distrito Militar.
Ante el avance de las tropas rebeldes del II Frente, la aviación del Tirano bombardeo la Carretera de Sagua a Cayo Mambi, Ocujal, Naranjo Agrio y Mayari Arriba.
El día 12 de noviembre habló el Cdte Fidel Castro por Radio Rebelde ordenando continuar ofensiva hasta el triunfo final, ordenándole al II Frente atacar todos los objetivos en el triangulo San Luis-Mayari-Guantánamo y fijando para el día 23 a las 2000 horas el inicio de la “Batalla de Oriente” Las acciones combativas de la “Operación Gancho” crearon las condiciones para pasar a la etapa de la Ofensiva Final que se denomino en el II Frente Oriental “Frank Pais”: OPERACIÓN “FLOR CROMBET”
: Objetivo: Pasar a la Ofensiva contra las Fuerzas Armadas de la Dictadura hasta la victoria final.
Instrucciones a las Columnas del II Frente Oriental:
A la Columna 17 “Abel Santamaria”:
1.- Hostigar día y noche a Mayari en cooperación con las tropas de la Compañía A “Orlando Regalado” de la Columna 19 “José Tey”;
2.- Hostigar Cueto;
3.- Por el Sur Oeste del II Frente en cooperación con el III Frente organizar el cerco a Santiago de Cuba por su Norte Oriental y cercar y hostigar San Luis;
4.- Cerrar accesos a Dos Caminos de San Luis y al Central Borgitas;
5.- Atacar Alto Songo y La Maya;
6.- Para proteger las acciones de la Columna 17, tropas del III Frente hostigaran Palma Soriano y Dos Palmas.
A la Columna 9 “Antonio Guiteras”:
1.- Controlar El Cristo y no dejar pasar las tropas provenientes de Santiago de Cuba.
A la Columna 6 “Juan Manuel Ameijeiras”:
1.- Atacar el cuartel de Río Frío en la carretera de Santiago a Guantánamo en cooperación con la Columna 20 “Rene Fraga”
A la Columna 18 “Antonio López Fernández”: 1.- Atacar Baracoa.
A la Columna 19 “Jose Tey”: 1.- Sitiar Sagua de Tánamo y Cayo Mambi. .
Así dando cumplimiento a las ordenes del Cdte en Jefe del ER en la noche del 23 de noviembre quedaron cercados Mayari, Cueto, San Luis, Alto Songo, La Maya, el cuartel de Río Frío y Dos Palmas y se incrementó el hostigamiento a Sagua de Tánamo, Palma Soriano y Guantánamo. .
El Ejercito de la Dictadura fue incapaz de resistir la Ofensiva del Ejercito Rebelde y así: .
El 27 de noviembre se rindio Alto Songo a las tropas de la Cia. A “Otto Parellada”; .
El 29 se ocupo el Cuartel de Rio Frio por tropas de la Columnas 6 y 20, pues su guarnición fue rescatada por un fuerte refuerzo procedente de Guantanamo, que luego abandono el cuartel. .
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TOMADO DEL CONVERSATORIO SOBRE EL II FRENTE ORIENTAL “FRANK PAIS”. Realizado el 17 DE JUNIO DEL 2010. PONENTE: José Luis Cuza Tellez de Giron. Contralmirante (r) Y CAPITAN ER JEFE COMPANIA B “PEDRO SOTTO ALBA” DE LA COLUMNA 19 “JOSE TEY”, SEGUNDO FRENTE ORIENTAL “FRANK PAIS”.
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SEGUNDO FRENTE ORIENTAL "FRANK PAIS"
Raúl Perozo Fuentes

VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Raúl Perozo Fuentes
Santiago de Cuba, 19 mayo de 1934 - El Estribo, 5 noviembre 1958
Nació el 19 mayo de 1934, en el Reparto Santa Bárbara, Santiago de Cuba. Ingresó en la Juventud Ortodoxa en 1950, junto con su hermano Roberto y José Lupiáñez.
Se inició en las luchas estudiantiles. Militó en el Bloque Estudiantil Martiano. Ingresó en 1954 en la ARO y ANR, lidereadas por Frank País. Fue fundador del M-26-7.
Se inicia en las luchas revolucionarias junto con Frank en el Movimiento Nacional Revolucionario, su casa de la Calle 6 Número 112 en el reparto Santa Bárbara, fue uno de los cuarteles para el 30 de Noviembre, a él le correspondió batirse en el instituto con el ejército junto a Emiliano Díaz y Reinerio Jiménez.
Después Frank lo envía a la Habana donde contacta con Bebo Hidalgo y Enrique Hart, donde realizó varias acciones en la Rampa y junto a un grupo de valientes atacaron la finca "Kukine", después regresa a Santiago junto con Frank y Bebo Hidelago.
Sale para la Sierra el 3 de Marzo 1957, era el primer grupo que subía a la Sierra al mando de Jorge Sotús, en su duro y fatigoso ascenso se encuentran con el Che quien los condujo a Fidel el 27 de Marzo 1957, eran los primeros combatientes del llano que escalaban las cimas orientales.
El 28 de Mayo de 1957 participa en el ataque al Cuartel del Uvero.
En ese constante ajetreo se lastima los pies y las piernas y no pudiendo siquiera dar un paso fue enviado a Santiago a restablecerse.
A los pocos días ya estaba de nuevo en condiciones y se une al proyecto de René Ramos Latour de tomar el Cuartel del Central Miranda y abrir el segundo frente.
Después de estar acampados unos días fueron delatados y en la finca El Cauchal el Ejército trató de coparlos y tuvieron que replegarse.
Los que pudieron escapar regresaron a Santiago, Perozo siguió con Oscar Lucero para Holguín para la ejecución de distintos trabajos y levantar los arrestos de las milicias en aquella región.
Estando en Holguin, el alto mando le designó a la misión de trabajar con Julio Camacho en la reorganización del movimiento en Santa Clara y en la provincia de Las Villas.
Salió para Santa Clara en los primeros días de Agosto de 1957. participando en las acciones desarrolladas en Santa Clara en apoyo al levantamiento del 5 de septiembre en Cienfuegos.
El 18 de octubre fue detenido por el SIR acusado del atentado al Coronel Cornelio Rojas y sufrió innumerables torturas en el Escuadrón 31 de la Guardia Rural de Santa Clara.
Guardó prisión durante 11 meses, la mitad de ellos en Santa Clara, donde participó en la Huelga de Hambre de los presos políticos de Febrero de 1958 junto con Julio Camacho Aguilera hasta que el ministro de Gobernación Santiago Rey, dio la orden de trasladar al Presidio de Isla de Pinos a los huelguistas recluidos en la cárcel le Santa Clara, y también dictó el traslado a la cárcel de Boniato de Julio Camacho Aguilera.
En Santa Clara continuaron en huelga de hambre los cinco restantes presos políticos, Raúl Perozo. Félix Reyes, Juan Morales, Luis Seijas, y Carlos Pérez, hasta que en Abril de 1958 fue trasladado a la cárcel de Boniato en donde por Por gestiones de su madre le fue otorgada la libertad condicional el 11 de Septiembre de 1958, al salir puso proa al Norte y se unió al Segundo Frente Oriental Frank Pais en la columna 19 José Tey que dirigía su hermano de luchas Reinerio Jimenez
Fue designado a la Columna 19 "José Tey" y nombrado inspector territorial. Participó en el primer combate de Ocujal.
Su boda con Ibia Rodríguez fue el 5 de Octubre y muere en combate el 5 de Noviembre 1958.
El 5 de noviembre de 1958 en la finca "El Estribo", al entablar combate con fuerzas superiores, fue herido. Capturado por el enemigo fue ametrallado.
Fue ascendido postumamente al grado de Capitán.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
Osvaldo Fuentes Díaz
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Osvaldo Fuentes Díaz
San Juan de las Yeras,26 Julio 1918 - Escambray,11 Noviembre 1958
El día 11 de noviembre de 1958, cuando se dirigía con un grupo armado a realizar una acción combativa en el Escambray, es sorprendido y herido de gravedad el eombatiente revolucionario Osvaldo Fuentes Díaz, el que es rematado y conducido su cadáver a Cienfuegos, donde ya muerto es sometido a nuevas afrentas por las fuerzas de la tiranía.
Osvaldo Fuentes Díaz había nacido el 26 de julio de 1918, en San Juan de los Yeras, Municipio ds Ranchuelo en un hogar de procedencia campesina.
Producto de la difícil situación que había en la casa paterna, que le obligó a comenzar a laborar en el campo desde muy temprana edad, es que no puede llegar más allá del 4to. grado en la escuela primaria.
Más tarde, y en su afán de superación y ya un hombre, continúa su aprendizaje.
Cuando vivía en el lugar conocido por "Helvedero", Cumanayagua, se integra a la lucha revolucionaria en el seno del Movimiento 26 de Julio. Realiza diversas acciones clandestinas como venta de bonos, recogida de armas y ayuda a los guerrilleros del Escambray.
Descubierto en sus actividades revolucionarias, decide marchar con un grupo de compañeros para unirse a los combatientes del Escambray, lo que verifican el 26 de julio de 1958.
A pesar de no ser ya un hombre joven, contaba 40 años de edad, tiene una breve pero intensa vida de combatiente. El ll de noviembre de 1958 ofrenda su vida y nos deja su ejemplo.
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HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Osvaldo Fuentes Díaz
San Juan de las Yeras,26 Julio 1918 - Escambray,11 Noviembre 1958
El día 11 de noviembre de 1958, cuando se dirigía con un grupo armado a realizar una acción combativa en el Escambray, es sorprendido y herido de gravedad el eombatiente revolucionario Osvaldo Fuentes Díaz, el que es rematado y conducido su cadáver a Cienfuegos, donde ya muerto es sometido a nuevas afrentas por las fuerzas de la tiranía.
Osvaldo Fuentes Díaz había nacido el 26 de julio de 1918, en San Juan de los Yeras, Municipio ds Ranchuelo en un hogar de procedencia campesina.
Producto de la difícil situación que había en la casa paterna, que le obligó a comenzar a laborar en el campo desde muy temprana edad, es que no puede llegar más allá del 4to. grado en la escuela primaria.
Más tarde, y en su afán de superación y ya un hombre, continúa su aprendizaje.
Cuando vivía en el lugar conocido por "Helvedero", Cumanayagua, se integra a la lucha revolucionaria en el seno del Movimiento 26 de Julio. Realiza diversas acciones clandestinas como venta de bonos, recogida de armas y ayuda a los guerrilleros del Escambray.
Descubierto en sus actividades revolucionarias, decide marchar con un grupo de compañeros para unirse a los combatientes del Escambray, lo que verifican el 26 de julio de 1958.
A pesar de no ser ya un hombre joven, contaba 40 años de edad, tiene una breve pero intensa vida de combatiente. El ll de noviembre de 1958 ofrenda su vida y nos deja su ejemplo.
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La Ofensiva del Pedrero
VILLACLARA
LA OFENSIVA DEL PEDRERO
30 Noviembre 1958
El 29 de noviembre, el general Alberto del Río Chaviano, jefe del Tercer Distrito Militar y del Regimiento No. 3 "Leoncio Vidal", ordenó concentrar mil hombres, ocho tanques de esteras, carros M-8, bazookas, morteros y otros materiales bélicos en Cabaiguán y Fomento, desde donde saldrían hacia las zonas de El Pedrero y Gavilanes, lugares en que se suponía se encontraban los rebeldes.
Esas tropas estaban integradas por los Batallones 11 y 22 y las compañías de reserva 33-A y 36. El mando contrario decidió efectuar misiones de bombardeo y ametrallamiento aéreo para ablandar las posiciones. En el plan de la tiranía se disponía que sus hombres avanzaran en tres direccio¬nes, pero no precisaban cuál sería la principal. En él se contemplaba que el Batallón 11 se desplazaría siguiendo el itinerario Cabaiguán-Santa Lucía y estaría reforzado con dos tanques T-17; el Batallón 22 se movería en la dirección Fomento-Sipiabo-EI Pedrero, con dos tanques T-17; la otra estaría constituida por un batallón del Tercer Distrito Militar, igualmente reforzado con medios blindados, que se desplazaría por la ruta Sancti Spíritus-Manaquitas-EI Pedrero.
Las tres agrupaciones avanzarían hasta un objetivo común: El Pedrero, el que, a juicio del enemigo, era el principal punto de concentración de los rebeldes, y man¬tendrían en reserva a las compañías 33-A y 36, ubicadas en Fomento y Santa Lucía respectivamente. El plan estipulaba que la ofensiva solo duraría cuatro días.
Mediante informes suministrados por el movimiento clandestino, el Che supo que la tiranía se preparaba para lanzar una ofensiva, pero resultó imposible precisar el destino de la misma. Dedujo que el enemigo incursionaría en la zona donde operaba la columna y tomó medidas que aseguraran una sólida defensa. Ordenó la construcción de fortificaciones y refugios antiaéreos, dispuso la colocación de minas y la creación de fuerzas de reserva. Las tropas rebeldes establecieron emboscadas distantes de las posiciones principales, con el objetivo de contener o dificultar el posible avance del adversario. En caso de que lograra desalojarlos de las embosca¬das, retrocederían hasta llegar a la línea de defensa principal.
El puesto de mando del comandante Guevara quedó instalado en la finca Manacas Ranzola, en las proximidades de El Pedrero. Para enfrentar el ataque, Che disponía de unos 150 hombres con armamento diverso y poco parque. Como arma pesada solo poseía una bazooka. La reserva fue creada, en lo fundamental, con los combatientes que se encontraban en la Escuela de Reclutas "Ñico López" y seria empleada en la medida en que se dispusiera de armas y las necesidades del combate lo requiriesen.
En esa fecha, los guerrilleros se encontraban dislocados de la siguiente for¬ma: en Manacas se encontraba el Che con parte de su Estado Mayor; en el caserío de Santa Lucía estaba el capitán Manuel Hernández; en Las Tunitas, el capitán Joel Iglesias; en Sipiabo, el capitán Víctor Bordón y en El Pedrero, el teniente Rogelio Acevedo con parte del pelotón de retaguardia apoyado por el comandante Camilo Cienfuegos, quien se encontraba en la zona desde el 27 de noviembre con un grupo de hombres; por último, en las cercanías de Banao se hallaba el capitán Silva.
La ejecución del plan sufrió variaciones después de que los soldados de la tiranía se concentraron en Fomento y Cabaiguán, pues el Batallón 22 y el del Tercer Distrito Militar no hicieron los recorridos planificados inicialmente, sino que unieron sus efectivos para partir de Fomento en dirección a El Pedrero. La fusión de estos dos batallones conllevó a la formación de una tropa reforzada con cuatro tanques.
El Ejército inició sus movimientos el 30 de noviembre, luego de los bombardeos y ametrallamientos aéreos efectuados los días 28 y 29.
El contingente que salió de Cabaiguán llegó a Santa Lucía, cuya posición estaba defendida por el capitán Manuel Hernández con unos doce hombres, quien decidió retirarse ante la superioridad numérica del enemigo. En esa dirección el adversario combatió contra los hombres del teniente Alfonso Zayas, que lo hizo retroceder hasta Santa Lucía. El Ejército intentó nuevamente avanzar hacia Las Tunitas pero los hombres de Joel Iglesias, que habían sido reforzados con otros quince bajo el man¬do de Elíseo Reyes, los obligaron a retirarse.
El propio día 30, los efectivos de la tiranía que avanzaban por Fomento-Sipiabo--El Pedrero, chocaron cerca de Sipiabo con las tropas de Víctor Bordón y las del capitán Manuel Hernández. El comandante Camilo Cienfuegos participó en el combate y brindó toda su experiencia guerrillera.
A pesar de que los rebeldes inutilizaron un tanque, no pudieron impedir que el adversario penetrara hasta Sipiabo, donde fue detenido. Las fuerzas revolucionarias arremetieron nuevamente y lo obligaron a retirarse hacia Fomento luego de destruirle otro tanque y ocuparle gran cantidad de armas y municiones.
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LA OFENSIVA DEL PEDRERO
30 Noviembre 1958
El 29 de noviembre, el general Alberto del Río Chaviano, jefe del Tercer Distrito Militar y del Regimiento No. 3 "Leoncio Vidal", ordenó concentrar mil hombres, ocho tanques de esteras, carros M-8, bazookas, morteros y otros materiales bélicos en Cabaiguán y Fomento, desde donde saldrían hacia las zonas de El Pedrero y Gavilanes, lugares en que se suponía se encontraban los rebeldes.
Esas tropas estaban integradas por los Batallones 11 y 22 y las compañías de reserva 33-A y 36. El mando contrario decidió efectuar misiones de bombardeo y ametrallamiento aéreo para ablandar las posiciones. En el plan de la tiranía se disponía que sus hombres avanzaran en tres direccio¬nes, pero no precisaban cuál sería la principal. En él se contemplaba que el Batallón 11 se desplazaría siguiendo el itinerario Cabaiguán-Santa Lucía y estaría reforzado con dos tanques T-17; el Batallón 22 se movería en la dirección Fomento-Sipiabo-EI Pedrero, con dos tanques T-17; la otra estaría constituida por un batallón del Tercer Distrito Militar, igualmente reforzado con medios blindados, que se desplazaría por la ruta Sancti Spíritus-Manaquitas-EI Pedrero.
Las tres agrupaciones avanzarían hasta un objetivo común: El Pedrero, el que, a juicio del enemigo, era el principal punto de concentración de los rebeldes, y man¬tendrían en reserva a las compañías 33-A y 36, ubicadas en Fomento y Santa Lucía respectivamente. El plan estipulaba que la ofensiva solo duraría cuatro días.
Mediante informes suministrados por el movimiento clandestino, el Che supo que la tiranía se preparaba para lanzar una ofensiva, pero resultó imposible precisar el destino de la misma. Dedujo que el enemigo incursionaría en la zona donde operaba la columna y tomó medidas que aseguraran una sólida defensa. Ordenó la construcción de fortificaciones y refugios antiaéreos, dispuso la colocación de minas y la creación de fuerzas de reserva. Las tropas rebeldes establecieron emboscadas distantes de las posiciones principales, con el objetivo de contener o dificultar el posible avance del adversario. En caso de que lograra desalojarlos de las embosca¬das, retrocederían hasta llegar a la línea de defensa principal.
El puesto de mando del comandante Guevara quedó instalado en la finca Manacas Ranzola, en las proximidades de El Pedrero. Para enfrentar el ataque, Che disponía de unos 150 hombres con armamento diverso y poco parque. Como arma pesada solo poseía una bazooka. La reserva fue creada, en lo fundamental, con los combatientes que se encontraban en la Escuela de Reclutas "Ñico López" y seria empleada en la medida en que se dispusiera de armas y las necesidades del combate lo requiriesen.
En esa fecha, los guerrilleros se encontraban dislocados de la siguiente for¬ma: en Manacas se encontraba el Che con parte de su Estado Mayor; en el caserío de Santa Lucía estaba el capitán Manuel Hernández; en Las Tunitas, el capitán Joel Iglesias; en Sipiabo, el capitán Víctor Bordón y en El Pedrero, el teniente Rogelio Acevedo con parte del pelotón de retaguardia apoyado por el comandante Camilo Cienfuegos, quien se encontraba en la zona desde el 27 de noviembre con un grupo de hombres; por último, en las cercanías de Banao se hallaba el capitán Silva.
La ejecución del plan sufrió variaciones después de que los soldados de la tiranía se concentraron en Fomento y Cabaiguán, pues el Batallón 22 y el del Tercer Distrito Militar no hicieron los recorridos planificados inicialmente, sino que unieron sus efectivos para partir de Fomento en dirección a El Pedrero. La fusión de estos dos batallones conllevó a la formación de una tropa reforzada con cuatro tanques.
El Ejército inició sus movimientos el 30 de noviembre, luego de los bombardeos y ametrallamientos aéreos efectuados los días 28 y 29.
El contingente que salió de Cabaiguán llegó a Santa Lucía, cuya posición estaba defendida por el capitán Manuel Hernández con unos doce hombres, quien decidió retirarse ante la superioridad numérica del enemigo. En esa dirección el adversario combatió contra los hombres del teniente Alfonso Zayas, que lo hizo retroceder hasta Santa Lucía. El Ejército intentó nuevamente avanzar hacia Las Tunitas pero los hombres de Joel Iglesias, que habían sido reforzados con otros quince bajo el man¬do de Elíseo Reyes, los obligaron a retirarse.
El propio día 30, los efectivos de la tiranía que avanzaban por Fomento-Sipiabo--El Pedrero, chocaron cerca de Sipiabo con las tropas de Víctor Bordón y las del capitán Manuel Hernández. El comandante Camilo Cienfuegos participó en el combate y brindó toda su experiencia guerrillera.
A pesar de que los rebeldes inutilizaron un tanque, no pudieron impedir que el adversario penetrara hasta Sipiabo, donde fue detenido. Las fuerzas revolucionarias arremetieron nuevamente y lo obligaron a retirarse hacia Fomento luego de destruirle otro tanque y ocuparle gran cantidad de armas y municiones.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
Máximo Gómez Báez
VILLACLARA
PATRIOTA DE LAS GUERRAS DE 1868 Y 1895
La dignidad mambisa de Máximo Gómez
Los americanos están cobrando demasiado caro, con la ocupación militar del país, su espontánea intervención en la guerra que con España hemos sostenido por la libertad y la independencia
La actitud del gobierno americano con el heroico pueblo cubano, en estos momentos históricos, no revela a mi juicio más que un gran negocio, aparte de los peligros que para el país envuelve la situación que mortifica el espíritu público y hace más difícil la organización en todas las ramas...
Nada más racional y justo, que el dueño de una casa sea el mismo que la va a vivir con su familia, el que la amueble y adorne a su satisfacción y gusto, y no que se vea obligado a seguir, contra su voluntad y gusto, las imposiciones del vecino.
Los americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegría de los cubanos vencedores... Estas palabras aparecen en el Diario de Campaña del viejo combatiente, dos veces ve¬terano de las guerras independentistas de Cuba el General Máximo Gómez.
El, como otros muchos patriotas cubanos, se quedó en el lugar donde había disparado el último tiro, expectante al movimiento de ocupación militar norteamericana que se iniciaba en Cuba oficialmente aquel enero de 1899.
Antes, ya el viejo mambí había expresado desde su campamento, en carta abierta al pueblo de Cuba y al Ejército Libertador, el propósito de mantenerse en situación de espera y en el punto que crea más conveniente, dispuesto siempre a ayudar a los cubanos... El viejo Máximo Gómez, héroe de mil batallas, guerrero sin tacha que había guiado en la manigua las huestes redentoras del Ejército Libertador, seguía en su puesto de combate, tanto en la paz como en la guerra.
Tal vez en su retiro, allá en el campamento de La Reforma, donde había disparado el último tiro, el viejo mambí recordaría a su más entrañable amigo y compañero de batalla: Antonio Maceo. Y fortalecido en el recuerdo mismo del "Titán de Bronce", con quien había compartido un gran trecho de la histórica Invasión, esperaba Gómez por el momento de empuñar el arma frente al nuevo enemigo. Sin embargo, la división de las fuerzas patrióticas, la carencia de un programa que permitiera superar los objetivos trazados en 1895, la falta de jefes con una decisión clara, la supeditación de algunos líderes militares cubanos al poder extranjero, ía alianza entre los colonialistas españoles y los nuevos colonialistas, las circunstancias históricas, en suma, que impedían el desarrollo de formas más profundas de acción libertadora impidieron que la lucha continuara.
Pasarían más de cincuenta años para que un nuevo ejército, tan valioso como el que comandó Máximo Gómez, devolviera a la Patria el objetivo político que de 1899 a 1902 necesitaron los viejos patriotas para proseguir el camino.
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PATRIOTA DE LAS GUERRAS DE 1868 Y 1895
La dignidad mambisa de Máximo Gómez
Los americanos están cobrando demasiado caro, con la ocupación militar del país, su espontánea intervención en la guerra que con España hemos sostenido por la libertad y la independencia
La actitud del gobierno americano con el heroico pueblo cubano, en estos momentos históricos, no revela a mi juicio más que un gran negocio, aparte de los peligros que para el país envuelve la situación que mortifica el espíritu público y hace más difícil la organización en todas las ramas...
Nada más racional y justo, que el dueño de una casa sea el mismo que la va a vivir con su familia, el que la amueble y adorne a su satisfacción y gusto, y no que se vea obligado a seguir, contra su voluntad y gusto, las imposiciones del vecino.
Los americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegría de los cubanos vencedores... Estas palabras aparecen en el Diario de Campaña del viejo combatiente, dos veces ve¬terano de las guerras independentistas de Cuba el General Máximo Gómez.
El, como otros muchos patriotas cubanos, se quedó en el lugar donde había disparado el último tiro, expectante al movimiento de ocupación militar norteamericana que se iniciaba en Cuba oficialmente aquel enero de 1899.
Antes, ya el viejo mambí había expresado desde su campamento, en carta abierta al pueblo de Cuba y al Ejército Libertador, el propósito de mantenerse en situación de espera y en el punto que crea más conveniente, dispuesto siempre a ayudar a los cubanos... El viejo Máximo Gómez, héroe de mil batallas, guerrero sin tacha que había guiado en la manigua las huestes redentoras del Ejército Libertador, seguía en su puesto de combate, tanto en la paz como en la guerra.
Tal vez en su retiro, allá en el campamento de La Reforma, donde había disparado el último tiro, el viejo mambí recordaría a su más entrañable amigo y compañero de batalla: Antonio Maceo. Y fortalecido en el recuerdo mismo del "Titán de Bronce", con quien había compartido un gran trecho de la histórica Invasión, esperaba Gómez por el momento de empuñar el arma frente al nuevo enemigo. Sin embargo, la división de las fuerzas patrióticas, la carencia de un programa que permitiera superar los objetivos trazados en 1895, la falta de jefes con una decisión clara, la supeditación de algunos líderes militares cubanos al poder extranjero, ía alianza entre los colonialistas españoles y los nuevos colonialistas, las circunstancias históricas, en suma, que impedían el desarrollo de formas más profundas de acción libertadora impidieron que la lucha continuara.
Pasarían más de cincuenta años para que un nuevo ejército, tan valioso como el que comandó Máximo Gómez, devolviera a la Patria el objetivo político que de 1899 a 1902 necesitaron los viejos patriotas para proseguir el camino.
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PATRIOTA DE LAS GUERRAS DE 1868 Y 1895
Marta Abreu Arencibia
VILLACLARA
PATRIOTAS DE LA GUERRA DE 1895
Marta Abreu Arencibia
(13 de noviembre de 1846–2 de enero de 1909)
Marta Abreu Arencibia fue una patriotra y filántropa cubana.
Nació en Santa Clara en el seno de una familia muy rica, cuya vida se caracterizó por sus cuantiosos donativos para las obras de beneficencia y utilidad pública. Posteriormente se muda a una finca de su familia en el actual municipio de Encrucijada la cual estaba destinada al cultivo de la caña de azúcar gracias al trabajo con los esclavos y por su buen corazón y bondad era conocida entre ellos como "La Generosa"
Su ciudad natal le debe el Colegio San Pedro Nolasco; también fundó el asilo para pobres San Pedro y Santa Rosalía, erigió el Teatro de la Caridad, cuyas recaudaciones se dedicaron a obras benéficas; construyó los lavaderos públicos de los ríos Bélico y Cubanicay, el dispensario El Amparo y fomentó la planta eléctrica.
Contribuyó con numerosos recursos financieros a la lucha por la independencia de Cuba. Con fondos provistos por ella, se organizaron a mediados de 1896 tres expediciones destinadas a Las Villas y Camagüey.
Además financió la construcción de la línea férrea desde el municipio de Encrucijada hasta la ciudad de Santa Clara y posteriormente la terminal de trenes que hoy en día lleva su nombre en homenaje de los pobladores a dicha personalidad. En 1874 se casó con el doctor Luis Estévez y Romero, abogado matancero, quien siempre apoyó sus actividades benéficas y patrióticas y que fue vicepresidente de la República durante el gobierno de Don Tomás Estrada Palma. Marta Abreu falleció en París el 2 de enero de 1909.
La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas lleva su nombre.
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PATRIOTAS DE LA GUERRA DE 1895
Marta Abreu Arencibia
(13 de noviembre de 1846–2 de enero de 1909)
Marta Abreu Arencibia fue una patriotra y filántropa cubana.
Nació en Santa Clara en el seno de una familia muy rica, cuya vida se caracterizó por sus cuantiosos donativos para las obras de beneficencia y utilidad pública. Posteriormente se muda a una finca de su familia en el actual municipio de Encrucijada la cual estaba destinada al cultivo de la caña de azúcar gracias al trabajo con los esclavos y por su buen corazón y bondad era conocida entre ellos como "La Generosa"
Su ciudad natal le debe el Colegio San Pedro Nolasco; también fundó el asilo para pobres San Pedro y Santa Rosalía, erigió el Teatro de la Caridad, cuyas recaudaciones se dedicaron a obras benéficas; construyó los lavaderos públicos de los ríos Bélico y Cubanicay, el dispensario El Amparo y fomentó la planta eléctrica.
Contribuyó con numerosos recursos financieros a la lucha por la independencia de Cuba. Con fondos provistos por ella, se organizaron a mediados de 1896 tres expediciones destinadas a Las Villas y Camagüey.
Además financió la construcción de la línea férrea desde el municipio de Encrucijada hasta la ciudad de Santa Clara y posteriormente la terminal de trenes que hoy en día lleva su nombre en homenaje de los pobladores a dicha personalidad. En 1874 se casó con el doctor Luis Estévez y Romero, abogado matancero, quien siempre apoyó sus actividades benéficas y patrióticas y que fue vicepresidente de la República durante el gobierno de Don Tomás Estrada Palma. Marta Abreu falleció en París el 2 de enero de 1909.
La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas lleva su nombre.
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Santa Clara
Mario Acevedo Francia
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Mario Acevedo Francia
Quemado de Güines, 18 Abril 1923 - Quemado de Güines, 4 de noviembre de 1958
Natural dé Quemado de Güines, Mario Acevedo Francia, nació el 18 de abril de 1923, En aquel pueblo cursó la enseñanza primaria y secundaria.
Como obrero del Central "Panchito Gómez Toro", antiguo "San Isidro", y luego del golpe del 10 de marzo, Mario comenzó a mostrar sus inquietudes revolucionarias.
Tuvo activa participación en las acciones de los obreros azucareros y en una huelga de este sector en el año de 1955, en unión de otros compañeros, logró parar el Central. Por estas actividades fue despojado de su puesto de trabajo en unión de otros 15 luchadores.
Cuando surgió el Movimiento 26 de Julio en Quemado, ingresó en sus filas y estableció contacto con Víctor Bordón y otros compañeros revolucionarios.
El 4 de noviembre de 1958, las fuerzas rebeldes luchaban contra la farsa electoral desarrollada por el régimen. Los militares vigilaban cualquier intento y a la vez a todos los elementos considerados como sospechosos por su posición frente a la tiranía.
Ese día varios casquitos, que conocían la actitud revolucionaria de Mario Acevedo, al verlo en un comercio de la localidad, lo conminaron a que abandonara el lugar y cuando él se negó, le dispararon hasta darle muerte. Su sepelio constituyó, a pesar de la amenaza de los sicarios de la tiranía, una gigantesca manifestación de duelo popular.
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HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Mario Acevedo Francia
Quemado de Güines, 18 Abril 1923 - Quemado de Güines, 4 de noviembre de 1958
Natural dé Quemado de Güines, Mario Acevedo Francia, nació el 18 de abril de 1923, En aquel pueblo cursó la enseñanza primaria y secundaria.
Como obrero del Central "Panchito Gómez Toro", antiguo "San Isidro", y luego del golpe del 10 de marzo, Mario comenzó a mostrar sus inquietudes revolucionarias.
Tuvo activa participación en las acciones de los obreros azucareros y en una huelga de este sector en el año de 1955, en unión de otros compañeros, logró parar el Central. Por estas actividades fue despojado de su puesto de trabajo en unión de otros 15 luchadores.
Cuando surgió el Movimiento 26 de Julio en Quemado, ingresó en sus filas y estableció contacto con Víctor Bordón y otros compañeros revolucionarios.
El 4 de noviembre de 1958, las fuerzas rebeldes luchaban contra la farsa electoral desarrollada por el régimen. Los militares vigilaban cualquier intento y a la vez a todos los elementos considerados como sospechosos por su posición frente a la tiranía.
Ese día varios casquitos, que conocían la actitud revolucionaria de Mario Acevedo, al verlo en un comercio de la localidad, lo conminaron a que abandonara el lugar y cuando él se negó, le dispararon hasta darle muerte. Su sepelio constituyó, a pesar de la amenaza de los sicarios de la tiranía, una gigantesca manifestación de duelo popular.
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Lino Pérez Hernández
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Lino Pérez Hernández
Camajuaní,23 Septiembre 1936 - Camajuaní,23 Noviembre 1958
Nació el 23 de septiembre de 1936 en la finca "Vigía", Municipio de Camajuaní.
Logró cursar la enseñanza primaria hasta el 4to. grado y después se dedicó a trabajar en las labores agrícolas en la pequeña finca de sus padres.
Desde 1957 comenzó a colaborar en la lucha contra la tiranía en el seno del Movimiento 26 de Julio.
Realizó sabotajes, vendió bonos y utilizaba su casa para guardar armas, ropas y otros útiles que después eran enviados al Escambray.
Acusado por un delator, el ejército practicó un registro en su hogar, al encontrar ropa verde olivo, un revólver y una escopeta le detuvieron junto a su compañero Valeriano López Broche "El Conguito".
Trasladados hacia el cuartel de Remedios fueron golpeados y vejados. En este lugar los asesinaron el 23 de noviembre de 1958 y sus cadáveres los sepultaron en un platanal que existía en el patio del cuartel.
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Taurino Valeriano López Broche (El Conguito)
Camajuaní, 11 de Agosto 1939 - Remedios,23 Noviembre 1958
Taurino Valeriano López Broche (El Conguito) En el seno de una humilde familia campesina nació el 11 de Agosto, 1939 Valeriano López Broche, conocido por "El Conguito", en el Municipio de Camajuaní.
Cursó sus estudios hasta el 4to. grado de la escuela primaria.
Al integrarse el Movimiento 26 de Julio en el Municipio de Camajuaní sus ideas lo llevan a hacer causa común con otros amigos y compañeros en las actividades revoluciona¬rias.
En estas luchas primero se dedicó a la confección de brazaletes y banderas del M-26-7, y después realizó diversos actos de sabotaje y quema de vehículos.
En su interés de apoyar la lucha marcha hacia el Escambray para incorporarse a la guerrilla, pero se le encomienda que baje al llano a fin de realizar acopio de armas para los combatientes.
Su valor y audacia lo llevaron a despojar de su arma a un guardia Rural y hacer acopio de distintas armas de personas afectas al régimen, que vivían por la zona donde él residía.
El 19 de noviembre de 1958 estaba en la casa de un compañero de lucha llamado Lino Pérez, cuando es delatado y un grupo de casquites lo detienen a él y a su compañero.
Conducidos a la Capitanía de Remedios, al anochecer del día 23 fue torturado cruelmente y asesinado junto con otros compañeros revolucionarios.
Los sepultaron en un platanal que existía en el patio del Cuartel, lugar donde encontraron sus restos después del triunfo de la Revolución.
Valeriano contaba solamente 19 años de edad cuando dió su vida por la causa de la Revolución.
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HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Lino Pérez Hernández
Camajuaní,23 Septiembre 1936 - Camajuaní,23 Noviembre 1958
Nació el 23 de septiembre de 1936 en la finca "Vigía", Municipio de Camajuaní.
Logró cursar la enseñanza primaria hasta el 4to. grado y después se dedicó a trabajar en las labores agrícolas en la pequeña finca de sus padres.
Desde 1957 comenzó a colaborar en la lucha contra la tiranía en el seno del Movimiento 26 de Julio.
Realizó sabotajes, vendió bonos y utilizaba su casa para guardar armas, ropas y otros útiles que después eran enviados al Escambray.
Acusado por un delator, el ejército practicó un registro en su hogar, al encontrar ropa verde olivo, un revólver y una escopeta le detuvieron junto a su compañero Valeriano López Broche "El Conguito".
Trasladados hacia el cuartel de Remedios fueron golpeados y vejados. En este lugar los asesinaron el 23 de noviembre de 1958 y sus cadáveres los sepultaron en un platanal que existía en el patio del cuartel.
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Taurino Valeriano López Broche (El Conguito)
Camajuaní, 11 de Agosto 1939 - Remedios,23 Noviembre 1958
Taurino Valeriano López Broche (El Conguito) En el seno de una humilde familia campesina nació el 11 de Agosto, 1939 Valeriano López Broche, conocido por "El Conguito", en el Municipio de Camajuaní.
Cursó sus estudios hasta el 4to. grado de la escuela primaria.
Al integrarse el Movimiento 26 de Julio en el Municipio de Camajuaní sus ideas lo llevan a hacer causa común con otros amigos y compañeros en las actividades revoluciona¬rias.
En estas luchas primero se dedicó a la confección de brazaletes y banderas del M-26-7, y después realizó diversos actos de sabotaje y quema de vehículos.
En su interés de apoyar la lucha marcha hacia el Escambray para incorporarse a la guerrilla, pero se le encomienda que baje al llano a fin de realizar acopio de armas para los combatientes.
Su valor y audacia lo llevaron a despojar de su arma a un guardia Rural y hacer acopio de distintas armas de personas afectas al régimen, que vivían por la zona donde él residía.
El 19 de noviembre de 1958 estaba en la casa de un compañero de lucha llamado Lino Pérez, cuando es delatado y un grupo de casquites lo detienen a él y a su compañero.
Conducidos a la Capitanía de Remedios, al anochecer del día 23 fue torturado cruelmente y asesinado junto con otros compañeros revolucionarios.
Los sepultaron en un platanal que existía en el patio del Cuartel, lugar donde encontraron sus restos después del triunfo de la Revolución.
Valeriano contaba solamente 19 años de edad cuando dió su vida por la causa de la Revolución.
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LA NOCHE DE LAS CIEN BOMBAS
VILLACLARA
LA NOCHE DE LAS CIEN BOMBAS
8 noviembre 1957
La noche de las cien bombas.
Las redacciones de los diarios y de las emisoras radiales recibieron numerosas llamadas telefónicas aquel viernes 8 de Noviembre de 1957 con una pregunta: ¿están bombardeando La Habana?
Las explosiones coincidieron con el tradicional cañonazo que desde la Fortaleza de La Cabana anuncia a los habaneros las nueve de la noche, hora en que se cerraban las murallas de la villa colonial en la época de corsarios y piratas.
Todo ocurrió sincronizadamente con la participación de unos 200 luchadores clandestinos, con el fin de mostrar su fuerza y dar aliento a la población.
El plan fue acordado por el Movimiento 26 de Julio de la capital y preparado en todos sus detalles por su jefe de acción y sabotaje Sergio González (El Curita), quien trabajó en este objetivo desde que escapó de la prisión del Castillo del Príncipe con otros 10 revolucionarios, el 22 de Octubre del propio año.
Además de escuchar las detonaciones cada capitalino, la emisora Radio Reloj lanzó a todo el país despachos de sus reporteros situados en distintos puntos de La Habana.
El ministro de comunicaciones Ramón Vasconcelos amonestó a los empresarios con una breve suspensión del aire pues -afirmó- mencionadas por esta planta de gran audiencia (sus boletines se repiten cada cierto tiempo) "esas bombas se convirtieron en mil".
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LA NOCHE DE LAS CIEN BOMBAS
8 noviembre 1957
La noche de las cien bombas.
Las redacciones de los diarios y de las emisoras radiales recibieron numerosas llamadas telefónicas aquel viernes 8 de Noviembre de 1957 con una pregunta: ¿están bombardeando La Habana?
Las explosiones coincidieron con el tradicional cañonazo que desde la Fortaleza de La Cabana anuncia a los habaneros las nueve de la noche, hora en que se cerraban las murallas de la villa colonial en la época de corsarios y piratas.
Todo ocurrió sincronizadamente con la participación de unos 200 luchadores clandestinos, con el fin de mostrar su fuerza y dar aliento a la población.
El plan fue acordado por el Movimiento 26 de Julio de la capital y preparado en todos sus detalles por su jefe de acción y sabotaje Sergio González (El Curita), quien trabajó en este objetivo desde que escapó de la prisión del Castillo del Príncipe con otros 10 revolucionarios, el 22 de Octubre del propio año.
Además de escuchar las detonaciones cada capitalino, la emisora Radio Reloj lanzó a todo el país despachos de sus reporteros situados en distintos puntos de La Habana.
El ministro de comunicaciones Ramón Vasconcelos amonestó a los empresarios con una breve suspensión del aire pues -afirmó- mencionadas por esta planta de gran audiencia (sus boletines se repiten cada cierto tiempo) "esas bombas se convirtieron en mil".
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Detenido en la Habana Julio Camacho Aguilera
VILLACLARA
Detenido en la Habana Julio Camacho Aguilera
Jefe de Acción y Sabotaje en Habana Campo.
REMITIDO A LA 5TA. ESTACIÓN DE POLICÍA Y LUEGO TRASLADADO
AL ESCUADRON 31 EN SANTA CLARA
En los encuentros para organizar el trabajo Camacho fue conociendo a los cuadros que tenían responsabilidad en el territorio Habana Campo y los de Pinar del Río.
Pero para trazar las estrategias de las acciones, según las orientaciones recibidas, era necesario efectuar reuniones conjuntas con los dirigentes de las provincias, empezando por Orlando Nodarse, Coordinador del 26 de Julio en Pinar del Río.
Estas tenían lugar en la vivienda del matrimonio de Ramón Álvarez y su esposa Concha Acosta, ubicada en la calle 52 número 2502, reparto Buena Vista, en Marianao. Ellos eran los padres de César Álvarez, conocido como Cesar, Jefe de Propaganda de Pinar del Río, la vivienda era utilizada por los dirigentes del 26 de Julio de las provincias de Pinar del Río y la Habana.
Este trabajo se realizaba en medio de un marco represivo que tenía lugar en las ciudades, los acontecimientos del levantamiento ocurrido en Cienfuegos, aún se dejaban sentir en el frente de Acción y Sabotaje del 26 de Julio. Muchos jóvenes eran asesinados por los cuerpos represivos en todo el país, pero en la capital, alcanzaba cifras alarmantes.
Es en este clima de represión, que el movimiento clandestino demostraría su organización, su capacidad para movilizar a los revolucionarios y realizar una acción sin que las fuerzas represivas tuvieran tiempo de reaccionar y que la prensa tuviera que hacerla pública. Sergio González, El Curita, Jefe de Acción y Sabotaje en la capital, propuso la detonación de un numeroso grupo de bombas que explotarían simultáneamente en toda la ciudad, en lugares donde no causarían daños a las personas.
El día señalado fue el 8 de noviembre y la capital se estremeció a las nueve de la noche con las explosiones, quedando para la historia como "La Noche de las Cien Bombas".
Decenas de combatientes participaron en aquella coordinada acción. La reacción de la tiranía fue redoblar los allanamientos, las torturas a los detenidos, los delatores jugaban su papel y las autoridades rastreaban en busca de revolucionarios.
En este contexto los dirigentes del 26 de Julio en La Habana u otras ciudades, eran muy vulnerables. Diez días después de "La Noche de las Cien Bombas", tiene lugar una importante reunión interprovincial, en la que Camacho haría las coordinaciones finales con los hombres del 26 de Julio de Habana Campo y Pinar del Río.
La reunión fue convocada para el 18 de noviembre, en la casa de Ramón y Concha en Buena Vista. El día de la citada reunión, la policía llegó a la casa llevada por un prisionero que no resistió las brutales torturas que sufrió y las violaciones de que hicieron objetos a la esposa y a su hija, para obligarlo a hablar.
Al llegar a la casa, la policía, sin efectuar ningún registro ni dejar vigilancia se llevó detenido para la 5ta Estación de Policía a César Álvarez, Raúl Arencibia y Luis Tellería, todos de Pinar del Río, los que se habían quedado a pasar aquella noche en la casa del matrimonio, para asegurar estar a tiempo en la reunión.
Aunque Concha estaba muy nerviosa por la detención de su hijo y sus compañeros, supuso que la policía volvería, se sobrepuso al estado de preocupación por la suerte de los detenidos y recogió los paquetes de propaganda y explosivos que su hijo César tenía escondidos entre los estantes de la cocina y los llevó a lugares más seguros.
Seguidamente fue a la bodega de la esquina para hablar con el bodeguero, que era de confianza, y le comunicó que la policía había detenido a su hijo y a dos más que dormían en la casa, por lo que le pedía que se encargara de avisar a cualquiera que viniera con intención de entrar a la casa. Ella sabía que había una reunión del Movimiento, pero no se lo dijo.
Tal como Concha había presentido, la policía volvió y después de efectuar un registro se quedó ocupando el domicilio, era evidente que esperaban que llegaran otros revolucionarios. Un ruido en la calle distrajo la atención de los agentes que esperaban que alguien entrara. Desgraciadamente estaban llegando los que debían asistir a la reunión.
Camacho se trasladó al lugar en un auto conducido por Rodolfo de las Casas Pérez, Casita, que procedía de Santa Clara donde había sufrido torturas al caer prisionero en el grupo de los 35, en el mes de mayo en Cienfuegos y después de salir de prisión, el Movimiento lo mandó para La Habana.
Casita aparcó el auto a cierta distancia de la casa y se acercaron caminando, la puerta estaba entreabierta, la empujaron y al entrar fueron encañonados por varios esbirros que estaban dentro. Seguidamente llegaron Santiago Riera, tesorero del 26 de Julio, acompañado por su primo Gregorio Hernández.
El bodeguero no los conocía y quizás fueron confundidos con los mismos agentes de Ventura, el caso fue que no tuvieron la suerte de ser avisados. Dentro de la casa se encontraban los esbirros: Calviño; Miguelito, El Niño; Carratalá, El Flaco y otros agentes que esperaban la entrada de cada revolucionario para inmovilizarlos contra la pared, solo unos pocos se percataron de la presencia de la policía antes de entrar a la casa y les dio tiempo a retirarse, como fue el caso de Orlando Casas de Pinar del Río.
Casita al caer preso con los 35 de Cienfuegos, se había hecho el propósito de suicidarse antes que dejarse torturar de nuevo, pidió ir al baño y Calviño lo llevó, en este encontró una cuchilla de afeitar y aprovechando el descuido de este rápidamente se cortó las venas de los brazos, cuando iba a cortarse el cuello Calviño se dio cuenta y lo sacó a empujones del baño.
El momento fue de mucha tensión, la sangre brotaba empapando su ropa. Concha comenzó a pedir con angustia que no lo dejaran morir, los policías indignados proferían todo tipo de insultos, tratándolo con los peores calificativos.
La sangre seguía manchando la ropa del herido y llegaba al piso, y ante el reclamo de Concha, el agente ordenó iracundo:
— Llévenlo a Emergencias para que esta mujer se calle la boca.
En el cacheo le ocuparon a Camacho el documento que Faustino le había entregado, que estaba manuscrito, sin destinatario ni firma.
A continuación, en la misma hoja de papel tenía una nota escrita, evidentemente por otra persona, como dando continuidad a la anterior nota y con la misma falta de destinatario, fecha y firma.
Los agentes condujeron a Camacho esposado en el asiento de atrás con un soldado a cada lado y otros dos delante.
La perseguidora que lo condujo paró en una casa donde un policía se bajó y tocó a la puerta, esperó un rato hasta que salió un hombre de mediana estatura, al que llamaron Comandante que no era otro que Esteban Ventura, quien después de escuchar la información del agente, dio instrucciones de que lo esperaran en la 5ta. Estación de Policía.(.....)
Un giro a la izquierda y paran frente a la entrada de la 5ta. Estación de Policía, no la conoce no la había visto antes, pero conoce su historia de represión. Un empujón lo introduce en un local amplio, lo que ha sido para tantos revolucionarios el lugar donde perdieron la vida los compañeros que le antecedieron.
Todo es barullo, gritos, hombres vestidos de azul que se mueven de un lugar a otro y miran, con mezcla de curiosidad y desprecio a todo el que entra conducido por los uniformados.(.....)
Le quitan el cinto, los cordones de los zapatos, peines, billeteras, dinero, reloj y documentos, todo se requisa. El documento con las orientaciones del trabajo le fue ocupado en el momento de la detención y les produjo la sensación de triunfo por tener una información que los prisioneros ni con las torturas daban. Por eso lo separaron de los demás y lo trasladaron a él solo en una perseguidora.
Tenía que prepararse, si llegaba el caso, a morir con honor. Se imaginaba el suplicio a que sería sometido antes de matarlo, mentalmente fue elaborando el plan de lo que podía decir y de lo que no diría nunca, de lo que era conocido porque había sido publicado en los periódicos, acudiría a su buena memoria, al conocimiento que tenía de todas las provincias, de los muertos, de los que estaban presos en Isla de Pinos, fuera de este peligro, y de los que se encontraban en la Sierra Maestra conocidos por el enemigo.
Cuando le preguntaron sus generales, aunque supuso que no le valdría de mucho, dijo Israel Ruiz un nombre falso que vino a su mente. Cubiertos los trámites, lo condujeron por un amplio pasillo, al final doblaron a la derecha y bajaron algunos escalones que terminaban en una puerta de hierro, la reja se abrió al tiempo que una mano abierta descargaba su brutalidad sobre su espalda que lo empujó al interior de una celda, el empujón lo hace dar algunos traspiés sin caer al suelo, al tiempo que la puerta de hierro golpea al cerrarse, produciendo el efecto de una lápida que no dejará que nadie sepa quiénes están allí ni la suerte que les espera.
Presidio político.(.....)
El documento que le ocuparon a Camacho constituirá la prueba de su vinculación al Movimiento y sobre él le preguntarían constantemente, inventó a un personaje llamado Andrés y sobre él basó su vinculación con el documento.
Dijo que este le entregó el documento y que lo había tratado muy poco, que precisamente Andrés debía ir a la reunión donde le iba a explicar cómo era que él (Camacho) debía tener los contactos con él y con los que aparecían en 175 Camacho, Jefe de Acción en Ifabana Campo el documento, al no llegar Andrés, él desconocía cómo interpretar la información. Como es de suponer no le creyeron. Las voces ira¬cundas de los esbirros seguían interrogando:
— Tiene que decirnos quién es Andrés y por qué no asistió a la reunión.
— No puedo saberlo, seguramente notó que la casa estaba tomada por la policía y no entró -respondió.
Los golpes acompañaban a las palabras, las manos no eran sufi¬cientes, unas mangueras calientes que trituran sin romper el hueso caían sobre su espalda una y otra vez.
Después del primer interrogatorio lo llevaron al calabozo, pero al poco rato lo volvieron a llevar a un local, donde al entrar le die¬ron un fuerte golpe en el estómago que lo dejó sin poder respirar, cuando pudo incorporarse le golpearon en la cabeza con un objeto duro envuelto en papel. Se oyó la voz de Ventura que gritó:
— ¡No, en la cabeza no, que lo pueden matar y necesitamos que este hable!
Preguntaban y golpeaban más de diez hombres que tenían prepa¬rados para torturar: perdía el conocimiento y lo recobraba, le tira¬ban agua al rostro, pero seguían las preguntas sobre la verdadera identidad de los que aparecían en el documento: "No sé... No sé". Era la respuesta del prisionero, y a cada negativa un golpe. Tenía un pensamiento fijo, resistir. A cada pregunta, la misma respuesta, no podía equivocarse, no sabía nada. Al final de cada jornada de tortu¬ras, los policías lo conducían al calabozo casi a rastras.
Ya habían traído a Casita, tenía vendadas las heridas, estaba pálido, pero estaba vivo. Al ver a Camacho sangrando y maltrecho por las golpizas, trató de animarlo y fue a buscarle agua, pero solo pudo encontrar una lata y extrajo agua del tanque del inodoro, la única agua que tendrían en aquel calabozo.
Ambos aprovecharon la opor¬tunidad para ponerse de acuerdo, hablaron muy bajito previendo que pudieran sorprenderlos; emplearon el tiempo justo para acordar algunas respuestas.
Cuando los policías volvieron y los llevaron de nuevo al cuarto de torturas, desde la puerta les dieron un empujón. Casita iba delante y recibió un golpe que no esperaba, un segundo esbirro le tiró con el puño cerrado a Camacho que con rapidez se agachó para esquivarlo y el golpe lo recibió en pleno rostro el poli¬cía que iba detrás. Se enrarecieron aún más, colocaron una soga en el cuello de Camacho apretándola, mientras Casita trataba de librar¬se de los golpes.
En desigual forcejeo, en lo que parecía una pelea, un golpe en el rostro de Camacho hizo que perdiera el conocimiento. Cuando lo recobró, se encontraba en el piso del calabozo, mientras otros presos trataban de reanimarlo rociándole agua.
Las celdas estaban llenas de presos políticos que habían caído en San Francisco de Paula, acusados de tener armas y explosivos, su¬puestamente sustraídas del polvorín del Mariel.
Los sacaban de la celda y los regresaban varias veces al día y en todas les hacían las mismas preguntas, se mantenían en lo mismo, no sabían y lo que sabían eran noticias carentes de importancia. Por la noche de aquel día del encuentro con Casita, ordenaron:
— Separen a estos dos, no los vayan a tener juntos.
Se dieron cuenta tarde porque ya se habían puesto de acuerdo y no les pudieron coger contradicciones en los interrogatorios.
Uno de aquellos días, Ventura se apareció con una mujer para que identificara a Camacho, era la hermana de Armando Cubría, que había caído prisionero de Ventura y se comentaba que no resis¬tió las torturas. Al referirse a él, Ventura decía:
— Si Cubría habló, tú hablarás también.
Ella dijo que lo conocía de Santiago de Cuba, él no la recordaba. Seguramente no la conoció nunca antes. Decían que era querida de Ventura y hacia el triste papel de chivata contra los miembros del 26 de Julio que venían a trabajar a La Habana.
Cuando ella entró detrás de Ventura, este se dirigió a Camacho diciéndole:
— Esta muchacha lo conoce, vamos a ver si quiere seguir mintiendo.
La miró sin recordar haberla visto antes. Ella tomó la iniciativa diciendo:
— ¿Así que Israel Ruiz?, usted es Julio Camacho.
Y comenzó a argumentar su participación en Santiago de Cuba, en reuniones en que según decía ella habían estado.
Cuando Ventura consideró que había cumplido el objetivo, se la llevó, mientras otros policías, en forma burlona, continuaban su macabra tarea. Ventura volvió seguido de Calviño, Carratalá, El Niño 176 y toda aquella escoria vestida de hombre, traían unos papeles: "Usted se alzó en Ermita y allí mató a varios guardias". Lo golpearon con ambas manos en los oídos, a la vez que decían: "Tiene que pagarlos, a menos que colabore con nosotros, si no pagará muy caro esos muertos" .
Ventura hablaba por las mentiras que habían inventado los guardias del Cuartel Ermita. .
— No he matado a ningún Guardia Rural -respondía el detenido. .
Pero el policía continuó preguntando sobre el alzamiento de Ermita: .
— ¿Quien fue su Jefe? -preguntaron, aunque tenían papeles y fo¬tos que habían sido circuladas por los cuerpos represivos después de los sucesos del 30 de noviembre. .
— Mi jefe fue Frank País. .
Hacía cuatro meses que Frank había sido asesinado en Santiago de Cuba. .
— ¿Quién le dio la orden de alzamiento? -preguntó Ventura. .
— Frank -respondió el prisionero. .
— ¿Quiénes eran sus compañeros? .
Relacionó los nombres de compañeros muertos y los que estaban cumpliendo condena en Isla de Pinos. .
— ¿Usted estuvo en Santiago de Cuba, dónde paraba? .
— En Heredia 456. .
Aquella casa ya no era utilizada por el Movimiento porque a su dueño, Armando García, lo habían asesinado. Sin embargo, ellos interpretaron que le estaba proporcionando un dato muy importan¬te. Ordenaron verificar la información. .
Por las voces de los policías durante los interrogatorios y las tortu¬ras, el prisionero se enteraba de la respuesta que dieron las autoridades de Santiago de Cuba, ya habían ocupado esa casa y un revoltoso fidelis-ta muy peligroso que encontraron en ella estaba muerto. Aquellos que¬rían demostrar que eran muy eficientes, y cuando de La Habana le mandaban una información se vanagloriaban al poder demostrar que ya ellos habían tomado el lugar. .
...Me preguntaron quiénes eran mis compañeros en Santiago de Cuba, me referí a los que ya no existían o que estaban en la Sierra Maestra. .
Ventura visitaba frecuentemente la ciudad de Santa Clara, don¬de era visto en compañía del jefe de la policía Cornelio Rojas, me preguntó si había estado en Las Villas, le respondí que solo de tránsito. .
Siguió preguntando: .
— ¿Por qué salió de Oriente? .
- Porque era muy intensa la persecución y decidí venir para La Habana, donde Andrés hizo contacto conmigo enviándome esa nota, nos debíamos encontrar en la reunión, pero antes de que me pudiera explicar el plan de trabajo ustedes me cogie¬ron preso. .
En mi respuesta trataba de lograr cierta coherencia, para darle credibilidad, pero los golpes eran constantes como para man¬tener una tensión de terror hasta que era devuelto al sótano..
En el calabozo se encontraba un piloto de apellido Medina, cola¬borador del 26 de Julio que había traído un grupo de armas desde Costa Rica para La Habana. Las armas habían sido recibidas por Santiago Riera, villaclareño a quien el Movimiento había traslada¬do para La Habana porque en Las Villas estaba muy "quemado". Medina y Santiago no se conocían y la cárcel les dio la oportunidad de identificarse. .
Hubo un momento en que algunos presos estuvieron separados en diferentes celdas y luego los volvían a unir. Cuando tiraban a un prisionero golpeado y ensangrentado al piso del calabozo, Casita, con su solidaridad acostumbrada, trataba de animarlo y en algunos casos cogía agua del tanque del inodoro, y se la ofrecía. Se podían escuchar los rezos de Santiago Riera que era católico y a Medina que practicaba el espiritismo, santiguando al compañero que tras las golpizas pensaban que iba a morir. Y tenían razón, parecía im¬posible llegar al día siguiente. Las torturas físicas en que el tiempo parecía detenerse: gritos, ofensas, golpes en los brazos, la espalda, los oídos, la nuca, hasta perder el conocimiento. A punto del des¬mayo les encarnaban un clavo que sobresalía del tacón del zapato de un esbirro, en las manos o en la rodilla, para comprobar si real¬mente estaba inconsciente. .
Aquellos hombres no parecían seres humanos, no podían ser nor¬males, a qué extremo de salvajismo puede llegar un hombre para ensañarse con otro indefenso y golpearlo hasta romperle los huesos, arrancarle las uñas, los ojos o los testículos. .
¿De qué escuela habían aprendido las artes de la crueldad? ¿Qué vientre pudo engendrar a tantos asesinos?
Oficiales de alta graduación y jefes de provincias, participaban en los interrogatorios, el propio Esteban Ventura, Orlando Piedra, Cornelio Rojas de Santa Clara, Menocal de Pinar del Río, Carrata-lá, que además tenía un hermano policía apodado El Flaco que se hizo famoso junto a Calviño; torturadores, violadores y sádicos ase¬sinos.
Aquellos interrogatorios que buscaban obtener información de los miembros del 26 de Julio de las provincias o de las acciones ocurridas en ellas no lograron muchos resultados, los revolucionarios preferían morir a traicionar la causa por la que luchaban. No obstante, al conocerse que un compañero era apresado, se tomaban medidas en los lugares que eran de su conocimiento o que frecuentaba. Fren¬te a las prisiones se levantaba un muro de silencio, cuántos compa¬ñeros desaparecieron sin que sus verdugos dejaran huellas de sus últimos momentos, para que ni los arqueólogos puedan encontrar sus restos porque los lanzaron al mar.
En la 5ta. Estación de Policía iban sacando a los prisioneros de la celda y los llevaban para el lugar de torturas que estaba sobre los calabozos, donde quedaba el resto de los prisioneros, y podían es¬cuchar los gritos de dolor durante los interrogatorios y torturas día y noche, de esa forma sufrían los dolores propios y el suplicio de los demás, porque cuando tiraban los cuerpos maltrechos al calabozo, se¬guían escuchando los gritos y quejidos de los otros compañeros que eran interrogados, torturados o simplemente golpeados a todas horas.
En las paredes del calabozo estaban las señales de la violencia, de los que habían sido asesinados allí mismo, restos del cuero cabelludo y la sangre que había corrido por la pared en varios rulos. ¡Cuánto sacrifi¬cio! ¡Cuántos habían sufrido torturas hasta llegar a la muerte, por su decisión de luchar para librar al país del oprobio de la dictadura!
(.....) Las torturas de que eran objeto los prisioneros en los sótanos de la 5ta. Estación de Policía, siguieron siendo un festín que compartían los altos jefes militares de Columbia, La Cabana, el SIM (Servicio de Inteligencia Militar) y el BRAC (Buró de Represiones Anticomu¬nistas).
Con toda la experiencia que tenían los esbirros que aplica¬ban los métodos de tortura para obtener información, les parecía imposible que algunos hombres pudieran resistir días y noches aque¬llas torturas, que en forma constante, sus hombres aplicaban, sin po¬der doblegar el espíritu y la moral de los militantes del 26 de Julio; al parecer, los golpes no les causaban dolor, eran capaces de morir sin denunciar a sus compañeros, lo que llenaba de rabia y odio a los verdugos.
Calviño, traidor al 26 de Julio, quién se había pasado al bando de los torturadores, con cinismo se dirigía al prisionero en estos términos:
- No seas bobo, haz como yo, di lo que sabes, ¿qué te puede dar el 26 de Julio? Yo pertenecí al 26 hasta que un día me pasé y míra¬me, decido tu vida.
Camacho, Jefe de Acción en Habana Campo La respuesta no se hizo esperar.
- Te pagan por lo que eres, un traidor —respondió Camacho cob rabia.
Un golpe a la cabeza del prisionero lo zarandeó. Ventura,que c:ontemplaba el careo esperando el resultado, increpó a Calviño:
- ¡En la cabeza no, lo quiero vivo! No ha dicho nada nuevo y este sabe mucho. ¡Nos tiene que decir quién es Andrés o lo mato yo mismo!
En el suelo donde fue a parar, recibió un punta pie por el costadc, que no le permitía respirar y un sudor frío recorrió su cuerpo, pe¬dió la noción de la realidad. La sangre se mezclaba con el agua cqu» le tiraban a la cara, al volver en sí se sentía en un estado de inercia, sin fuerzas. Los esbirros le arrastraban hasta el calabozo testigo • d» tanto sufrimiento. Sabía que estaba vivo porque constantemente pensaba que no podía fallar, aquella idea le daba fuerzas.
Pudo ser aquella noche cuando lo sacaron en el maletero de un carro y lo tiraron en una cuneta a orillas de una carretera, no sabia dónde, pero en aquellos momentos una fuerza tremenda por sobrevivir lo animaba como único objetivo. Cuántos revolucionarios pasaron por la misma situación, era el método utilizado por la tirainu para imponer el terror. Percibía la presencia de los militares, escuchaba la manipulación de las armas sin posibilidades para defenderse. Sabía que un disparo dejaría rota su cabeza sobre la hierba, pero no sentiría el disparo. La voz alterada de quien va a ser sorprendidc cometiendo un crimen exclamó:
- Capitán Evelio Mata, se acerca un carro haciendo cambio d« luces.
El auto se detuvo bruscamente, las puertas se abrieron y Ventura se precipitó dando señales de gran disgusto y gritó imponente:
- ¿Quién autorizó a sacar al prisionero?
- Este hombre se va a morir en los sótanos —respondió Mata.
- Carajo, que no se muera —dijo Ventura con voz histérica.
- Yo tengo un compromiso con el coronel Fernández Rey. Este prisionero es mío, llévenlo para la Estación -ordenó Ventura en tono imperativo.
El capitán Mata, trataba de justificarse ante la furia de Ventuira, pero obedeciendo la orden, lo retornaron al calabozo.(.....)
Mientras en la capital realizábamos cuantas gestiones estaban en nuestras manos para sacar a Camacho de la 5ta. Estación de Policía, en Santa Clara, Aurelio Hernández de la Barca que era miembro de la Logia Caballeros de la Luz, me informaba que en la Logia se le había pedido al coronel Fernández Rey, que era miembro también, que ejerciera sus buenos oficios para conseguir el traslado para la cárcel provincial, de un "hermano" (Camacho) que se encontraba detenido en la 5ta. Estación de Policía con riesgo para su vida.
Trátese del efecto que causó el Habeos Corpus o de la gestión de los miembros de la Logia con el coronel Fernández Rey, Jefe del Regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara o las dos gestiones juntas, Camacho fue conducido a un buró donde Ventura personalmente le entregó sus pertenencias y fue tirando una cantidad de dinero supe¬rior a la que le habían ocupado. Por supuesto, el prisionero no sabía en aquel momento que aquel dinero le había sido ocupado a Santiago Riera, tesorero del 26 de Julio, en el momento de su detención.
Ventura le preguntó a Camacho mientras le tiraba los billetes sobre la mesa:
— ¿Ese es su dinero?
— No, ese dinero no es mío —respondió Camacho.
— Entonces, ¿qué dinero usted tenía?
— Ochenta pesos -el oficial recogió los billetes sobrantes.
— Quisiera dejarle algún dinero a mi esposa para que se lo entreguen cuando ella venga —dijo Camacho, sin muchas esperanzas de que lo hiciera.
Pero Ventura dictó al oficial de la carpeta lo que debía escribir en el sobre y le entregó el dinero, a la vez que decía a Camacho que lo enviaría a Santa Clara donde el coronel Fernández Rey lo había recla¬mado por los sucesos del 5 de septiembre y que ese sí lo haría hablar.
— Porque allí —dijo— si no habla lo matan.
Pero no salió para Santa Clara, lo llevaron para el SIM, en Columbia, entregándolo al comandante Perdomo. Lo encerraron en un ca¬labozo oscuro con una puerta de metal y una reja de hierro. No supo cuánto tiempo estuvo encerrado. Cuando al fin abrieron la puerta de metal lo llevaron a la presencia de Perdomo, quien con su mirada escrutadora le hizo unas cuantas preguntas.
— Quiero que me diga de qué se le acusa. Cuénteme con calma todas sus actividades en Oriente, en Las Villas y en La Habana
—su tono era persuasivo y auto suficiente.
— Lo de Oriente, Las Villas y La Habana que yo sé, es lo mismo que sabe Ventura y me imagino que lo sabe usted —le respondió Camacho.
El interrogatorio terminó dando idea de cumplir un trámite formal, pero de todos modos, con ellos era difícil saber lo que harían, quizás volvería a interrogarlo como en la 5ta. Estación de Policía, pero a la mañana siguiente lo trasladaron amarrado en avión militar para Santa Clara, donde lo esperaban varias perseguidoras, haciendo girar sus gomas, el oficial del primer carro donde introdujeron al prisionero, ordenó al ponerse en marcha:
— ¡Al Campamento 31!
El Escuadrón 31 que tenía fama por los asesinatos que allí se cometían contra los revolucionarios, podía presagiar nuevas torturas y nuevos interrogatorios. Pasadas algunas horas de estar en el calabozo, Camacho fue conducido a un despacho y lo sentaron con los brazos amarrados, donde un Teniente Coronel de la Guardia Rural de apellido Gómez le hizo el interrogatorio, anotando las respuestas. El oficial ordenó a los guardias que le quitaran las amarras y lo acercaran a la mesa donde él estaba escribiendo. Al conocer que no podía caminar, dijo asombrado:
— ¿Cómo qué no puede caminar? ¿Entonces por qué lo amarraron o se está haciendo? —ordenó a los guardias que lo acercaran, comprobando que les decían la verdad.
— ¿Qué usted le dijo a Ventura? —volvió a preguntar.
Un breve resumen de los días que permaneció en los sótanos de la 5ta. Estación de Policía, le bastaron al oficial, se quedó mirándolo y dijo:
— ¿Quién es Jacobo? —preguntó el oficial.
— Yo no sé quién es Jacobo —le respondió Camacho.
— Yo creo que usted es Jacobo.
— No, yo soy Julio Camacho.
Se puso de pie dando instrucciones de que lo llevaran al calabozo de nuevo, a la vez que decía:
— Yo creo que cuando un hombre llega al estado en que usted está no le puede quedar nada por decir, no creo que haya quién resista los interrogatorios de Ventura sin decir lo que sabe —y continuó diciendo:
— Nos volveremos a ver... Nos volveremos a ver. Le llevaron un vaso de leche que rechazó, el cocinero que lo trajo le dijo:
— Tómelo que no está envenenada. Para matarlo lo llevamos a la caballeriza y le damos un tiro en la cabeza.
Era cínico, pero tenía razón, aquel gesto tenía un significado, no pensaban matarlo. Desfilaron curiosos algunos guardias mirándolo, un soldado afirmó:
— Ese es Jacobo.
— ¿Para qué usted se mete en ese rollo? —le preguntó otro.
— ¿En qué rollo? —respondió el prisionero.
— En esos en que ustedes se meten y dan lugar a que los pongan así como está.
— Mire, yo no estoy en ningún rollo y no he dado lugar a que me pongan como estoy —le contestó molesto.
Todo el rencor acumulado por las torturas que aquellos mismos militares le habían causado, comenzaba a manifestarse en la respuesta, olvidándose que todavía era un prisionero. El soldado se quedó mirándolo y le dijo:
— Usted no debe hablar mucho, no le conviene.
Cuando llegué a Santa Clara, fui al bufete del hermano del también abogado Humberto Jorge miembros del 26 de Julio, le conté el motivo de mi visita y le pedí que me acompañara al Campamento 31 de la Guardia Rural para entrevistarnos con Camacho. El sobre del dinero que Camacho me dejó, estaba escrito en forma que me serviría de salvoconducto para entrar al campamento militar.
El Oficial de Guardia no solo nos dejó pasar, sino que inmediatamente trajeron esposado al prisionero. Su aspecto era expresión de los días en prisión; la barba crecida, el pelo echado para atrás tratando de ocultar los mechones que le habían arrancado y su ropa parecía ajena. Al verlo amarrado exclamé:
— ¡Así, como si fuera un asesino ¡
Uno de los soldado que estaba a su lado me respondió con pena:
— Señora de Camacho, no se ponga triste, hoy él está más seguro que antes.
Camacho me pidió que volviera al día siguiente y le llevara un cinto porque en la 5ta. Estación de Policía le habían perdido el suyo. Llegué al Campamento 31 con el cinto, justo en el momento que lo llevaban esposado con otro compañero para el Vivac, donde los fichaban y por la tarde lo llevaron para la cárcel a la galera 6. Los presos políticos compartían con los comunes en el patio cuando salían a coger sol, los que demostraban respeto y solidaridad por los presos políticos.
El sábado y el domingo eran días de visitas y se llenaba el corredor de la cárcel con el grupo de personas amigas que los visitaban.
Había caído preso Raúl Peroso, El Capitancito, Alfredo Mesa Cardentey del poblado de Manacas y Albertico Rodríguez de la ciudad de Santa Clara, acusados del atentado a Cornelio Rojas.
También había sido trasladado de la 5ta. Estación de Policía para la cárcel de Santa Clara, Luis Pérez Martínez que había caído preso en La Habana, era chofer de Santiago-Habana y fue brutalmente torturado por los esbirros de Ventura, que le habían arrancado hasta los dientes.
Entre los presos políticos se encontraban: Puri Curbelo Morales, de Cienfuegos; Horacio Camacho, de Quemado de Güines; Luis Jesús Seijas, de Placetas; Rigoberto García Antunas, Félix Reyes, Ernesto Rodríguez, Osbier Basnueva, José de la Paz, Carlos Pérez Hernández, Juan Morales Fernández y Rogelio Montenegro Guerra y otros compañeros que por diferentes causas guardaban prisión.
Puri Curbelo, al ver en la cárcel a Camacho, reunió a todos los presos políticos para que no lo identificaran como Jacobo ni lo relacio¬naran con el 5 de septiembre. Aquella iniciativa de Curbelo evitó que las autoridades del penal lo vincularan con el hombre de Cienfuegos que las autoridades de Santa Clara nunca pudieron identificar.
Los presos políticos recibían un gran apoyo del Movimiento 26 de Julio en la provincia, entre ellos el doctor Gómez Lubián y su familia: Magali, Clara Nena, Leyla, Josefina y Yiya. El doctor Guillermo Rodríguez del Pozo y su esposa Cristina, Aleida March, las herma¬nas Pino Machado, Ada Salabarría, Clara María Lubián y Roberto Cortés, Moropito, el doctor Aurelio Hernández de La Barca, las hermanas Obaya, Martha Lugioyo y Leal, entre otras, que atendían no solo a los presos, sino a los familiares cuando llegaban de otros lugares a verlos en días de visita.
Fue necesario que el doctor Gómez Lubián atendiera a Camacho, después de examinarlo, pidió al alcaide del penal que lo llevaran al hospital para hacerle una radiografía, tenía costillas fracturadas y fisuras, el médico le ajustó una venda alrededor del tórax que le sirvió de mucho alivio. Los golpes en el cuerpo parecían ser la causa de la sangre en la orina, lo que iría eliminando poco a poco.
Los golpes en los brazos y la espalda, le habían endurecido los músculos en forma de pelotas, con dolores al simple contacto.
Un abogado de apellido Espinosa, que lo defendería en el juicio, comenzó a pedirme la información procedente de Oriente que se¬ría necesaria. Tuve que buscar testigos de Santiago de Cuba, hago constar del Sindicato de los Ferrocarriles de Guantánamo y cuantos documentos se le iba ocurriendo que eran necesarios, teniendo en cuenta los cargos que pesaban sobre el acusado
. El juicio se efectua¬ría en el Tribunal de Urgencia de Santa Clara, el 11 de febrero, los acusados Julio Camacho y Luis Martínez, formularon acusaciones contra Esteban Ventura por las torturas cometidas contra ambos, mostrando las huellas que aún estaban en sus cuerpos.
De estas acusaciones la revista Bohemia se hizo eco, divulgando la noticia como: "Una vez más los acusados se convierten en acusadores".
Salió absuelto, pero lo volvieron a llevar a la cárcel por orden del Tribunal de Urgencia, porque estaba reclamado por la causa 67/56 de Santiago de Cuba, por los sucesos del 30 de noviembre y del desembarco del Granma.
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Tomado de "Historia de una gesta libertadora 1952-1959
Georgina Leyva Pagán, páginas: 160-193
Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2009.
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GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
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Detenido en la Habana Julio Camacho Aguilera
Jefe de Acción y Sabotaje en Habana Campo.
REMITIDO A LA 5TA. ESTACIÓN DE POLICÍA Y LUEGO TRASLADADO
AL ESCUADRON 31 EN SANTA CLARA
En los encuentros para organizar el trabajo Camacho fue conociendo a los cuadros que tenían responsabilidad en el territorio Habana Campo y los de Pinar del Río.
Pero para trazar las estrategias de las acciones, según las orientaciones recibidas, era necesario efectuar reuniones conjuntas con los dirigentes de las provincias, empezando por Orlando Nodarse, Coordinador del 26 de Julio en Pinar del Río.
Estas tenían lugar en la vivienda del matrimonio de Ramón Álvarez y su esposa Concha Acosta, ubicada en la calle 52 número 2502, reparto Buena Vista, en Marianao. Ellos eran los padres de César Álvarez, conocido como Cesar, Jefe de Propaganda de Pinar del Río, la vivienda era utilizada por los dirigentes del 26 de Julio de las provincias de Pinar del Río y la Habana.
Este trabajo se realizaba en medio de un marco represivo que tenía lugar en las ciudades, los acontecimientos del levantamiento ocurrido en Cienfuegos, aún se dejaban sentir en el frente de Acción y Sabotaje del 26 de Julio. Muchos jóvenes eran asesinados por los cuerpos represivos en todo el país, pero en la capital, alcanzaba cifras alarmantes.
Es en este clima de represión, que el movimiento clandestino demostraría su organización, su capacidad para movilizar a los revolucionarios y realizar una acción sin que las fuerzas represivas tuvieran tiempo de reaccionar y que la prensa tuviera que hacerla pública. Sergio González, El Curita, Jefe de Acción y Sabotaje en la capital, propuso la detonación de un numeroso grupo de bombas que explotarían simultáneamente en toda la ciudad, en lugares donde no causarían daños a las personas.
El día señalado fue el 8 de noviembre y la capital se estremeció a las nueve de la noche con las explosiones, quedando para la historia como "La Noche de las Cien Bombas".
Decenas de combatientes participaron en aquella coordinada acción. La reacción de la tiranía fue redoblar los allanamientos, las torturas a los detenidos, los delatores jugaban su papel y las autoridades rastreaban en busca de revolucionarios.
En este contexto los dirigentes del 26 de Julio en La Habana u otras ciudades, eran muy vulnerables. Diez días después de "La Noche de las Cien Bombas", tiene lugar una importante reunión interprovincial, en la que Camacho haría las coordinaciones finales con los hombres del 26 de Julio de Habana Campo y Pinar del Río.
La reunión fue convocada para el 18 de noviembre, en la casa de Ramón y Concha en Buena Vista. El día de la citada reunión, la policía llegó a la casa llevada por un prisionero que no resistió las brutales torturas que sufrió y las violaciones de que hicieron objetos a la esposa y a su hija, para obligarlo a hablar.
Al llegar a la casa, la policía, sin efectuar ningún registro ni dejar vigilancia se llevó detenido para la 5ta Estación de Policía a César Álvarez, Raúl Arencibia y Luis Tellería, todos de Pinar del Río, los que se habían quedado a pasar aquella noche en la casa del matrimonio, para asegurar estar a tiempo en la reunión.
Aunque Concha estaba muy nerviosa por la detención de su hijo y sus compañeros, supuso que la policía volvería, se sobrepuso al estado de preocupación por la suerte de los detenidos y recogió los paquetes de propaganda y explosivos que su hijo César tenía escondidos entre los estantes de la cocina y los llevó a lugares más seguros.
Seguidamente fue a la bodega de la esquina para hablar con el bodeguero, que era de confianza, y le comunicó que la policía había detenido a su hijo y a dos más que dormían en la casa, por lo que le pedía que se encargara de avisar a cualquiera que viniera con intención de entrar a la casa. Ella sabía que había una reunión del Movimiento, pero no se lo dijo.
Tal como Concha había presentido, la policía volvió y después de efectuar un registro se quedó ocupando el domicilio, era evidente que esperaban que llegaran otros revolucionarios. Un ruido en la calle distrajo la atención de los agentes que esperaban que alguien entrara. Desgraciadamente estaban llegando los que debían asistir a la reunión.
Camacho se trasladó al lugar en un auto conducido por Rodolfo de las Casas Pérez, Casita, que procedía de Santa Clara donde había sufrido torturas al caer prisionero en el grupo de los 35, en el mes de mayo en Cienfuegos y después de salir de prisión, el Movimiento lo mandó para La Habana.
Casita aparcó el auto a cierta distancia de la casa y se acercaron caminando, la puerta estaba entreabierta, la empujaron y al entrar fueron encañonados por varios esbirros que estaban dentro. Seguidamente llegaron Santiago Riera, tesorero del 26 de Julio, acompañado por su primo Gregorio Hernández.
El bodeguero no los conocía y quizás fueron confundidos con los mismos agentes de Ventura, el caso fue que no tuvieron la suerte de ser avisados. Dentro de la casa se encontraban los esbirros: Calviño; Miguelito, El Niño; Carratalá, El Flaco y otros agentes que esperaban la entrada de cada revolucionario para inmovilizarlos contra la pared, solo unos pocos se percataron de la presencia de la policía antes de entrar a la casa y les dio tiempo a retirarse, como fue el caso de Orlando Casas de Pinar del Río.
Casita al caer preso con los 35 de Cienfuegos, se había hecho el propósito de suicidarse antes que dejarse torturar de nuevo, pidió ir al baño y Calviño lo llevó, en este encontró una cuchilla de afeitar y aprovechando el descuido de este rápidamente se cortó las venas de los brazos, cuando iba a cortarse el cuello Calviño se dio cuenta y lo sacó a empujones del baño.
El momento fue de mucha tensión, la sangre brotaba empapando su ropa. Concha comenzó a pedir con angustia que no lo dejaran morir, los policías indignados proferían todo tipo de insultos, tratándolo con los peores calificativos.
La sangre seguía manchando la ropa del herido y llegaba al piso, y ante el reclamo de Concha, el agente ordenó iracundo:
— Llévenlo a Emergencias para que esta mujer se calle la boca.
En el cacheo le ocuparon a Camacho el documento que Faustino le había entregado, que estaba manuscrito, sin destinatario ni firma.
A continuación, en la misma hoja de papel tenía una nota escrita, evidentemente por otra persona, como dando continuidad a la anterior nota y con la misma falta de destinatario, fecha y firma.
Los agentes condujeron a Camacho esposado en el asiento de atrás con un soldado a cada lado y otros dos delante.
La perseguidora que lo condujo paró en una casa donde un policía se bajó y tocó a la puerta, esperó un rato hasta que salió un hombre de mediana estatura, al que llamaron Comandante que no era otro que Esteban Ventura, quien después de escuchar la información del agente, dio instrucciones de que lo esperaran en la 5ta. Estación de Policía.(.....)
Un giro a la izquierda y paran frente a la entrada de la 5ta. Estación de Policía, no la conoce no la había visto antes, pero conoce su historia de represión. Un empujón lo introduce en un local amplio, lo que ha sido para tantos revolucionarios el lugar donde perdieron la vida los compañeros que le antecedieron.
Todo es barullo, gritos, hombres vestidos de azul que se mueven de un lugar a otro y miran, con mezcla de curiosidad y desprecio a todo el que entra conducido por los uniformados.(.....)
Le quitan el cinto, los cordones de los zapatos, peines, billeteras, dinero, reloj y documentos, todo se requisa. El documento con las orientaciones del trabajo le fue ocupado en el momento de la detención y les produjo la sensación de triunfo por tener una información que los prisioneros ni con las torturas daban. Por eso lo separaron de los demás y lo trasladaron a él solo en una perseguidora.
Tenía que prepararse, si llegaba el caso, a morir con honor. Se imaginaba el suplicio a que sería sometido antes de matarlo, mentalmente fue elaborando el plan de lo que podía decir y de lo que no diría nunca, de lo que era conocido porque había sido publicado en los periódicos, acudiría a su buena memoria, al conocimiento que tenía de todas las provincias, de los muertos, de los que estaban presos en Isla de Pinos, fuera de este peligro, y de los que se encontraban en la Sierra Maestra conocidos por el enemigo.
Cuando le preguntaron sus generales, aunque supuso que no le valdría de mucho, dijo Israel Ruiz un nombre falso que vino a su mente. Cubiertos los trámites, lo condujeron por un amplio pasillo, al final doblaron a la derecha y bajaron algunos escalones que terminaban en una puerta de hierro, la reja se abrió al tiempo que una mano abierta descargaba su brutalidad sobre su espalda que lo empujó al interior de una celda, el empujón lo hace dar algunos traspiés sin caer al suelo, al tiempo que la puerta de hierro golpea al cerrarse, produciendo el efecto de una lápida que no dejará que nadie sepa quiénes están allí ni la suerte que les espera.
Presidio político.(.....)
El documento que le ocuparon a Camacho constituirá la prueba de su vinculación al Movimiento y sobre él le preguntarían constantemente, inventó a un personaje llamado Andrés y sobre él basó su vinculación con el documento.
Dijo que este le entregó el documento y que lo había tratado muy poco, que precisamente Andrés debía ir a la reunión donde le iba a explicar cómo era que él (Camacho) debía tener los contactos con él y con los que aparecían en 175 Camacho, Jefe de Acción en Ifabana Campo el documento, al no llegar Andrés, él desconocía cómo interpretar la información. Como es de suponer no le creyeron. Las voces ira¬cundas de los esbirros seguían interrogando:
— Tiene que decirnos quién es Andrés y por qué no asistió a la reunión.
— No puedo saberlo, seguramente notó que la casa estaba tomada por la policía y no entró -respondió.
Los golpes acompañaban a las palabras, las manos no eran sufi¬cientes, unas mangueras calientes que trituran sin romper el hueso caían sobre su espalda una y otra vez.
Después del primer interrogatorio lo llevaron al calabozo, pero al poco rato lo volvieron a llevar a un local, donde al entrar le die¬ron un fuerte golpe en el estómago que lo dejó sin poder respirar, cuando pudo incorporarse le golpearon en la cabeza con un objeto duro envuelto en papel. Se oyó la voz de Ventura que gritó:
— ¡No, en la cabeza no, que lo pueden matar y necesitamos que este hable!
Preguntaban y golpeaban más de diez hombres que tenían prepa¬rados para torturar: perdía el conocimiento y lo recobraba, le tira¬ban agua al rostro, pero seguían las preguntas sobre la verdadera identidad de los que aparecían en el documento: "No sé... No sé". Era la respuesta del prisionero, y a cada negativa un golpe. Tenía un pensamiento fijo, resistir. A cada pregunta, la misma respuesta, no podía equivocarse, no sabía nada. Al final de cada jornada de tortu¬ras, los policías lo conducían al calabozo casi a rastras.
Ya habían traído a Casita, tenía vendadas las heridas, estaba pálido, pero estaba vivo. Al ver a Camacho sangrando y maltrecho por las golpizas, trató de animarlo y fue a buscarle agua, pero solo pudo encontrar una lata y extrajo agua del tanque del inodoro, la única agua que tendrían en aquel calabozo.
Ambos aprovecharon la opor¬tunidad para ponerse de acuerdo, hablaron muy bajito previendo que pudieran sorprenderlos; emplearon el tiempo justo para acordar algunas respuestas.
Cuando los policías volvieron y los llevaron de nuevo al cuarto de torturas, desde la puerta les dieron un empujón. Casita iba delante y recibió un golpe que no esperaba, un segundo esbirro le tiró con el puño cerrado a Camacho que con rapidez se agachó para esquivarlo y el golpe lo recibió en pleno rostro el poli¬cía que iba detrás. Se enrarecieron aún más, colocaron una soga en el cuello de Camacho apretándola, mientras Casita trataba de librar¬se de los golpes.
En desigual forcejeo, en lo que parecía una pelea, un golpe en el rostro de Camacho hizo que perdiera el conocimiento. Cuando lo recobró, se encontraba en el piso del calabozo, mientras otros presos trataban de reanimarlo rociándole agua.
Las celdas estaban llenas de presos políticos que habían caído en San Francisco de Paula, acusados de tener armas y explosivos, su¬puestamente sustraídas del polvorín del Mariel.
Los sacaban de la celda y los regresaban varias veces al día y en todas les hacían las mismas preguntas, se mantenían en lo mismo, no sabían y lo que sabían eran noticias carentes de importancia. Por la noche de aquel día del encuentro con Casita, ordenaron:
— Separen a estos dos, no los vayan a tener juntos.
Se dieron cuenta tarde porque ya se habían puesto de acuerdo y no les pudieron coger contradicciones en los interrogatorios.
Uno de aquellos días, Ventura se apareció con una mujer para que identificara a Camacho, era la hermana de Armando Cubría, que había caído prisionero de Ventura y se comentaba que no resis¬tió las torturas. Al referirse a él, Ventura decía:
— Si Cubría habló, tú hablarás también.
Ella dijo que lo conocía de Santiago de Cuba, él no la recordaba. Seguramente no la conoció nunca antes. Decían que era querida de Ventura y hacia el triste papel de chivata contra los miembros del 26 de Julio que venían a trabajar a La Habana.
Cuando ella entró detrás de Ventura, este se dirigió a Camacho diciéndole:
— Esta muchacha lo conoce, vamos a ver si quiere seguir mintiendo.
La miró sin recordar haberla visto antes. Ella tomó la iniciativa diciendo:
— ¿Así que Israel Ruiz?, usted es Julio Camacho.
Y comenzó a argumentar su participación en Santiago de Cuba, en reuniones en que según decía ella habían estado.
Cuando Ventura consideró que había cumplido el objetivo, se la llevó, mientras otros policías, en forma burlona, continuaban su macabra tarea. Ventura volvió seguido de Calviño, Carratalá, El Niño 176 y toda aquella escoria vestida de hombre, traían unos papeles: "Usted se alzó en Ermita y allí mató a varios guardias". Lo golpearon con ambas manos en los oídos, a la vez que decían: "Tiene que pagarlos, a menos que colabore con nosotros, si no pagará muy caro esos muertos" .
Ventura hablaba por las mentiras que habían inventado los guardias del Cuartel Ermita. .
— No he matado a ningún Guardia Rural -respondía el detenido. .
Pero el policía continuó preguntando sobre el alzamiento de Ermita: .
— ¿Quien fue su Jefe? -preguntaron, aunque tenían papeles y fo¬tos que habían sido circuladas por los cuerpos represivos después de los sucesos del 30 de noviembre. .
— Mi jefe fue Frank País. .
Hacía cuatro meses que Frank había sido asesinado en Santiago de Cuba. .
— ¿Quién le dio la orden de alzamiento? -preguntó Ventura. .
— Frank -respondió el prisionero. .
— ¿Quiénes eran sus compañeros? .
Relacionó los nombres de compañeros muertos y los que estaban cumpliendo condena en Isla de Pinos. .
— ¿Usted estuvo en Santiago de Cuba, dónde paraba? .
— En Heredia 456. .
Aquella casa ya no era utilizada por el Movimiento porque a su dueño, Armando García, lo habían asesinado. Sin embargo, ellos interpretaron que le estaba proporcionando un dato muy importan¬te. Ordenaron verificar la información. .
Por las voces de los policías durante los interrogatorios y las tortu¬ras, el prisionero se enteraba de la respuesta que dieron las autoridades de Santiago de Cuba, ya habían ocupado esa casa y un revoltoso fidelis-ta muy peligroso que encontraron en ella estaba muerto. Aquellos que¬rían demostrar que eran muy eficientes, y cuando de La Habana le mandaban una información se vanagloriaban al poder demostrar que ya ellos habían tomado el lugar. .
...Me preguntaron quiénes eran mis compañeros en Santiago de Cuba, me referí a los que ya no existían o que estaban en la Sierra Maestra. .
Ventura visitaba frecuentemente la ciudad de Santa Clara, don¬de era visto en compañía del jefe de la policía Cornelio Rojas, me preguntó si había estado en Las Villas, le respondí que solo de tránsito. .
Siguió preguntando: .
— ¿Por qué salió de Oriente? .
- Porque era muy intensa la persecución y decidí venir para La Habana, donde Andrés hizo contacto conmigo enviándome esa nota, nos debíamos encontrar en la reunión, pero antes de que me pudiera explicar el plan de trabajo ustedes me cogie¬ron preso. .
En mi respuesta trataba de lograr cierta coherencia, para darle credibilidad, pero los golpes eran constantes como para man¬tener una tensión de terror hasta que era devuelto al sótano..
En el calabozo se encontraba un piloto de apellido Medina, cola¬borador del 26 de Julio que había traído un grupo de armas desde Costa Rica para La Habana. Las armas habían sido recibidas por Santiago Riera, villaclareño a quien el Movimiento había traslada¬do para La Habana porque en Las Villas estaba muy "quemado". Medina y Santiago no se conocían y la cárcel les dio la oportunidad de identificarse. .
Hubo un momento en que algunos presos estuvieron separados en diferentes celdas y luego los volvían a unir. Cuando tiraban a un prisionero golpeado y ensangrentado al piso del calabozo, Casita, con su solidaridad acostumbrada, trataba de animarlo y en algunos casos cogía agua del tanque del inodoro, y se la ofrecía. Se podían escuchar los rezos de Santiago Riera que era católico y a Medina que practicaba el espiritismo, santiguando al compañero que tras las golpizas pensaban que iba a morir. Y tenían razón, parecía im¬posible llegar al día siguiente. Las torturas físicas en que el tiempo parecía detenerse: gritos, ofensas, golpes en los brazos, la espalda, los oídos, la nuca, hasta perder el conocimiento. A punto del des¬mayo les encarnaban un clavo que sobresalía del tacón del zapato de un esbirro, en las manos o en la rodilla, para comprobar si real¬mente estaba inconsciente. .
Aquellos hombres no parecían seres humanos, no podían ser nor¬males, a qué extremo de salvajismo puede llegar un hombre para ensañarse con otro indefenso y golpearlo hasta romperle los huesos, arrancarle las uñas, los ojos o los testículos. .
¿De qué escuela habían aprendido las artes de la crueldad? ¿Qué vientre pudo engendrar a tantos asesinos?
Oficiales de alta graduación y jefes de provincias, participaban en los interrogatorios, el propio Esteban Ventura, Orlando Piedra, Cornelio Rojas de Santa Clara, Menocal de Pinar del Río, Carrata-lá, que además tenía un hermano policía apodado El Flaco que se hizo famoso junto a Calviño; torturadores, violadores y sádicos ase¬sinos.
Aquellos interrogatorios que buscaban obtener información de los miembros del 26 de Julio de las provincias o de las acciones ocurridas en ellas no lograron muchos resultados, los revolucionarios preferían morir a traicionar la causa por la que luchaban. No obstante, al conocerse que un compañero era apresado, se tomaban medidas en los lugares que eran de su conocimiento o que frecuentaba. Fren¬te a las prisiones se levantaba un muro de silencio, cuántos compa¬ñeros desaparecieron sin que sus verdugos dejaran huellas de sus últimos momentos, para que ni los arqueólogos puedan encontrar sus restos porque los lanzaron al mar.
En la 5ta. Estación de Policía iban sacando a los prisioneros de la celda y los llevaban para el lugar de torturas que estaba sobre los calabozos, donde quedaba el resto de los prisioneros, y podían es¬cuchar los gritos de dolor durante los interrogatorios y torturas día y noche, de esa forma sufrían los dolores propios y el suplicio de los demás, porque cuando tiraban los cuerpos maltrechos al calabozo, se¬guían escuchando los gritos y quejidos de los otros compañeros que eran interrogados, torturados o simplemente golpeados a todas horas.
En las paredes del calabozo estaban las señales de la violencia, de los que habían sido asesinados allí mismo, restos del cuero cabelludo y la sangre que había corrido por la pared en varios rulos. ¡Cuánto sacrifi¬cio! ¡Cuántos habían sufrido torturas hasta llegar a la muerte, por su decisión de luchar para librar al país del oprobio de la dictadura!
(.....) Las torturas de que eran objeto los prisioneros en los sótanos de la 5ta. Estación de Policía, siguieron siendo un festín que compartían los altos jefes militares de Columbia, La Cabana, el SIM (Servicio de Inteligencia Militar) y el BRAC (Buró de Represiones Anticomu¬nistas).
Con toda la experiencia que tenían los esbirros que aplica¬ban los métodos de tortura para obtener información, les parecía imposible que algunos hombres pudieran resistir días y noches aque¬llas torturas, que en forma constante, sus hombres aplicaban, sin po¬der doblegar el espíritu y la moral de los militantes del 26 de Julio; al parecer, los golpes no les causaban dolor, eran capaces de morir sin denunciar a sus compañeros, lo que llenaba de rabia y odio a los verdugos.
Calviño, traidor al 26 de Julio, quién se había pasado al bando de los torturadores, con cinismo se dirigía al prisionero en estos términos:
- No seas bobo, haz como yo, di lo que sabes, ¿qué te puede dar el 26 de Julio? Yo pertenecí al 26 hasta que un día me pasé y míra¬me, decido tu vida.
Camacho, Jefe de Acción en Habana Campo La respuesta no se hizo esperar.
- Te pagan por lo que eres, un traidor —respondió Camacho cob rabia.
Un golpe a la cabeza del prisionero lo zarandeó. Ventura,que c:ontemplaba el careo esperando el resultado, increpó a Calviño:
- ¡En la cabeza no, lo quiero vivo! No ha dicho nada nuevo y este sabe mucho. ¡Nos tiene que decir quién es Andrés o lo mato yo mismo!
En el suelo donde fue a parar, recibió un punta pie por el costadc, que no le permitía respirar y un sudor frío recorrió su cuerpo, pe¬dió la noción de la realidad. La sangre se mezclaba con el agua cqu» le tiraban a la cara, al volver en sí se sentía en un estado de inercia, sin fuerzas. Los esbirros le arrastraban hasta el calabozo testigo • d» tanto sufrimiento. Sabía que estaba vivo porque constantemente pensaba que no podía fallar, aquella idea le daba fuerzas.
Pudo ser aquella noche cuando lo sacaron en el maletero de un carro y lo tiraron en una cuneta a orillas de una carretera, no sabia dónde, pero en aquellos momentos una fuerza tremenda por sobrevivir lo animaba como único objetivo. Cuántos revolucionarios pasaron por la misma situación, era el método utilizado por la tirainu para imponer el terror. Percibía la presencia de los militares, escuchaba la manipulación de las armas sin posibilidades para defenderse. Sabía que un disparo dejaría rota su cabeza sobre la hierba, pero no sentiría el disparo. La voz alterada de quien va a ser sorprendidc cometiendo un crimen exclamó:
- Capitán Evelio Mata, se acerca un carro haciendo cambio d« luces.
El auto se detuvo bruscamente, las puertas se abrieron y Ventura se precipitó dando señales de gran disgusto y gritó imponente:
- ¿Quién autorizó a sacar al prisionero?
- Este hombre se va a morir en los sótanos —respondió Mata.
- Carajo, que no se muera —dijo Ventura con voz histérica.
- Yo tengo un compromiso con el coronel Fernández Rey. Este prisionero es mío, llévenlo para la Estación -ordenó Ventura en tono imperativo.
El capitán Mata, trataba de justificarse ante la furia de Ventuira, pero obedeciendo la orden, lo retornaron al calabozo.(.....)
Mientras en la capital realizábamos cuantas gestiones estaban en nuestras manos para sacar a Camacho de la 5ta. Estación de Policía, en Santa Clara, Aurelio Hernández de la Barca que era miembro de la Logia Caballeros de la Luz, me informaba que en la Logia se le había pedido al coronel Fernández Rey, que era miembro también, que ejerciera sus buenos oficios para conseguir el traslado para la cárcel provincial, de un "hermano" (Camacho) que se encontraba detenido en la 5ta. Estación de Policía con riesgo para su vida.
Trátese del efecto que causó el Habeos Corpus o de la gestión de los miembros de la Logia con el coronel Fernández Rey, Jefe del Regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara o las dos gestiones juntas, Camacho fue conducido a un buró donde Ventura personalmente le entregó sus pertenencias y fue tirando una cantidad de dinero supe¬rior a la que le habían ocupado. Por supuesto, el prisionero no sabía en aquel momento que aquel dinero le había sido ocupado a Santiago Riera, tesorero del 26 de Julio, en el momento de su detención.
Ventura le preguntó a Camacho mientras le tiraba los billetes sobre la mesa:
— ¿Ese es su dinero?
— No, ese dinero no es mío —respondió Camacho.
— Entonces, ¿qué dinero usted tenía?
— Ochenta pesos -el oficial recogió los billetes sobrantes.
— Quisiera dejarle algún dinero a mi esposa para que se lo entreguen cuando ella venga —dijo Camacho, sin muchas esperanzas de que lo hiciera.
Pero Ventura dictó al oficial de la carpeta lo que debía escribir en el sobre y le entregó el dinero, a la vez que decía a Camacho que lo enviaría a Santa Clara donde el coronel Fernández Rey lo había recla¬mado por los sucesos del 5 de septiembre y que ese sí lo haría hablar.
— Porque allí —dijo— si no habla lo matan.
Pero no salió para Santa Clara, lo llevaron para el SIM, en Columbia, entregándolo al comandante Perdomo. Lo encerraron en un ca¬labozo oscuro con una puerta de metal y una reja de hierro. No supo cuánto tiempo estuvo encerrado. Cuando al fin abrieron la puerta de metal lo llevaron a la presencia de Perdomo, quien con su mirada escrutadora le hizo unas cuantas preguntas.
— Quiero que me diga de qué se le acusa. Cuénteme con calma todas sus actividades en Oriente, en Las Villas y en La Habana
—su tono era persuasivo y auto suficiente.
— Lo de Oriente, Las Villas y La Habana que yo sé, es lo mismo que sabe Ventura y me imagino que lo sabe usted —le respondió Camacho.
El interrogatorio terminó dando idea de cumplir un trámite formal, pero de todos modos, con ellos era difícil saber lo que harían, quizás volvería a interrogarlo como en la 5ta. Estación de Policía, pero a la mañana siguiente lo trasladaron amarrado en avión militar para Santa Clara, donde lo esperaban varias perseguidoras, haciendo girar sus gomas, el oficial del primer carro donde introdujeron al prisionero, ordenó al ponerse en marcha:
— ¡Al Campamento 31!
El Escuadrón 31 que tenía fama por los asesinatos que allí se cometían contra los revolucionarios, podía presagiar nuevas torturas y nuevos interrogatorios. Pasadas algunas horas de estar en el calabozo, Camacho fue conducido a un despacho y lo sentaron con los brazos amarrados, donde un Teniente Coronel de la Guardia Rural de apellido Gómez le hizo el interrogatorio, anotando las respuestas. El oficial ordenó a los guardias que le quitaran las amarras y lo acercaran a la mesa donde él estaba escribiendo. Al conocer que no podía caminar, dijo asombrado:
— ¿Cómo qué no puede caminar? ¿Entonces por qué lo amarraron o se está haciendo? —ordenó a los guardias que lo acercaran, comprobando que les decían la verdad.
— ¿Qué usted le dijo a Ventura? —volvió a preguntar.
Un breve resumen de los días que permaneció en los sótanos de la 5ta. Estación de Policía, le bastaron al oficial, se quedó mirándolo y dijo:
— ¿Quién es Jacobo? —preguntó el oficial.
— Yo no sé quién es Jacobo —le respondió Camacho.
— Yo creo que usted es Jacobo.
— No, yo soy Julio Camacho.
Se puso de pie dando instrucciones de que lo llevaran al calabozo de nuevo, a la vez que decía:
— Yo creo que cuando un hombre llega al estado en que usted está no le puede quedar nada por decir, no creo que haya quién resista los interrogatorios de Ventura sin decir lo que sabe —y continuó diciendo:
— Nos volveremos a ver... Nos volveremos a ver. Le llevaron un vaso de leche que rechazó, el cocinero que lo trajo le dijo:
— Tómelo que no está envenenada. Para matarlo lo llevamos a la caballeriza y le damos un tiro en la cabeza.
Era cínico, pero tenía razón, aquel gesto tenía un significado, no pensaban matarlo. Desfilaron curiosos algunos guardias mirándolo, un soldado afirmó:
— Ese es Jacobo.
— ¿Para qué usted se mete en ese rollo? —le preguntó otro.
— ¿En qué rollo? —respondió el prisionero.
— En esos en que ustedes se meten y dan lugar a que los pongan así como está.
— Mire, yo no estoy en ningún rollo y no he dado lugar a que me pongan como estoy —le contestó molesto.
Todo el rencor acumulado por las torturas que aquellos mismos militares le habían causado, comenzaba a manifestarse en la respuesta, olvidándose que todavía era un prisionero. El soldado se quedó mirándolo y le dijo:
— Usted no debe hablar mucho, no le conviene.
Cuando llegué a Santa Clara, fui al bufete del hermano del también abogado Humberto Jorge miembros del 26 de Julio, le conté el motivo de mi visita y le pedí que me acompañara al Campamento 31 de la Guardia Rural para entrevistarnos con Camacho. El sobre del dinero que Camacho me dejó, estaba escrito en forma que me serviría de salvoconducto para entrar al campamento militar.
El Oficial de Guardia no solo nos dejó pasar, sino que inmediatamente trajeron esposado al prisionero. Su aspecto era expresión de los días en prisión; la barba crecida, el pelo echado para atrás tratando de ocultar los mechones que le habían arrancado y su ropa parecía ajena. Al verlo amarrado exclamé:
— ¡Así, como si fuera un asesino ¡
Uno de los soldado que estaba a su lado me respondió con pena:
— Señora de Camacho, no se ponga triste, hoy él está más seguro que antes.
Camacho me pidió que volviera al día siguiente y le llevara un cinto porque en la 5ta. Estación de Policía le habían perdido el suyo. Llegué al Campamento 31 con el cinto, justo en el momento que lo llevaban esposado con otro compañero para el Vivac, donde los fichaban y por la tarde lo llevaron para la cárcel a la galera 6. Los presos políticos compartían con los comunes en el patio cuando salían a coger sol, los que demostraban respeto y solidaridad por los presos políticos.
El sábado y el domingo eran días de visitas y se llenaba el corredor de la cárcel con el grupo de personas amigas que los visitaban.
Había caído preso Raúl Peroso, El Capitancito, Alfredo Mesa Cardentey del poblado de Manacas y Albertico Rodríguez de la ciudad de Santa Clara, acusados del atentado a Cornelio Rojas.
También había sido trasladado de la 5ta. Estación de Policía para la cárcel de Santa Clara, Luis Pérez Martínez que había caído preso en La Habana, era chofer de Santiago-Habana y fue brutalmente torturado por los esbirros de Ventura, que le habían arrancado hasta los dientes.
Entre los presos políticos se encontraban: Puri Curbelo Morales, de Cienfuegos; Horacio Camacho, de Quemado de Güines; Luis Jesús Seijas, de Placetas; Rigoberto García Antunas, Félix Reyes, Ernesto Rodríguez, Osbier Basnueva, José de la Paz, Carlos Pérez Hernández, Juan Morales Fernández y Rogelio Montenegro Guerra y otros compañeros que por diferentes causas guardaban prisión.
Puri Curbelo, al ver en la cárcel a Camacho, reunió a todos los presos políticos para que no lo identificaran como Jacobo ni lo relacio¬naran con el 5 de septiembre. Aquella iniciativa de Curbelo evitó que las autoridades del penal lo vincularan con el hombre de Cienfuegos que las autoridades de Santa Clara nunca pudieron identificar.
Los presos políticos recibían un gran apoyo del Movimiento 26 de Julio en la provincia, entre ellos el doctor Gómez Lubián y su familia: Magali, Clara Nena, Leyla, Josefina y Yiya. El doctor Guillermo Rodríguez del Pozo y su esposa Cristina, Aleida March, las herma¬nas Pino Machado, Ada Salabarría, Clara María Lubián y Roberto Cortés, Moropito, el doctor Aurelio Hernández de La Barca, las hermanas Obaya, Martha Lugioyo y Leal, entre otras, que atendían no solo a los presos, sino a los familiares cuando llegaban de otros lugares a verlos en días de visita.
Fue necesario que el doctor Gómez Lubián atendiera a Camacho, después de examinarlo, pidió al alcaide del penal que lo llevaran al hospital para hacerle una radiografía, tenía costillas fracturadas y fisuras, el médico le ajustó una venda alrededor del tórax que le sirvió de mucho alivio. Los golpes en el cuerpo parecían ser la causa de la sangre en la orina, lo que iría eliminando poco a poco.
Los golpes en los brazos y la espalda, le habían endurecido los músculos en forma de pelotas, con dolores al simple contacto.
Un abogado de apellido Espinosa, que lo defendería en el juicio, comenzó a pedirme la información procedente de Oriente que se¬ría necesaria. Tuve que buscar testigos de Santiago de Cuba, hago constar del Sindicato de los Ferrocarriles de Guantánamo y cuantos documentos se le iba ocurriendo que eran necesarios, teniendo en cuenta los cargos que pesaban sobre el acusado
. El juicio se efectua¬ría en el Tribunal de Urgencia de Santa Clara, el 11 de febrero, los acusados Julio Camacho y Luis Martínez, formularon acusaciones contra Esteban Ventura por las torturas cometidas contra ambos, mostrando las huellas que aún estaban en sus cuerpos.
De estas acusaciones la revista Bohemia se hizo eco, divulgando la noticia como: "Una vez más los acusados se convierten en acusadores".
Salió absuelto, pero lo volvieron a llevar a la cárcel por orden del Tribunal de Urgencia, porque estaba reclamado por la causa 67/56 de Santiago de Cuba, por los sucesos del 30 de noviembre y del desembarco del Granma.
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Tomado de "Historia de una gesta libertadora 1952-1959
Georgina Leyva Pagán, páginas: 160-193
Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2009.
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GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
.
Joaquín Reyes Hernández
VILLACLARA
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Joaquín Reyes Hernández
Placetas, 15 de Septiembre de 1934 - Callejón Santa Lucía, 30 Noviembre 1958
Joaquín Reyes Hernández nace el 15 de Septiembre de 1934 en el antiguo Central “Zaza”, hoy "Benito Juárez". Sus primeros estudios de primaria los realiza en la escuela pública No. 9 en el batey del propio ingenio, la que tuvo que abandonar muy pronto para dedicarse a las más rudas faenas del campo.
Casi un niño guataqueaba, cortaba caña y más adelante cuidaba los bueyes de una carreta que acarreaba caña para el central.
Ansioso de superación pudo, robándole horas al descanso, estudiar de noche por correspondencia y graduarse de radio-técnico, al propio tiempo que aprendía el oficio de barbero, que desempeñaba los domingos y en ratos libres.
AunqUe de carácter afable y simpático con todos, ello no le impedía ver la situación imperante en Cuba después del 10 de marzo, y cuando se integran los primeros núcleos del Movimiento 26 de Julio en Placetas, donde ya residía, participa en distintas tareas revolucionarias clandestinas. Pronto ocupó la responsabilidad de Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento en ese pueblo.
En muchas oportunidades subió a las montañas del Escambray a entrevistarse con jefes de los grupos guerrilleros, pero se mantenía en el llano debido a sus múltiples responsabilidades.
El 28 de noviembre de 1958, cuando el ejército de la tiranía lanzaba una ofensiva contra los rebeldes de las montañas, Joaquín recibió la orden de abandonar su lucha en la población y marchar a incorporarse a los combatientes del Escambray. Unido a un grupo de valientes revolucionarios de Placetas marcha para cumplir esta nueva misión, pero fueron sorprendidos por las tropas del ejército y el pequeño contingente se dispersa. Joaquín y su compañero Rodolfo León resultan apresados. Torturados brutalmente, ambos jóvenes, fueron finalmente asesinados el 30 de noviembre de 1958.
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Rodolfo León Perlacia
Placetas,el 14 de junio de 1937 - Callejón de Santa Lucía, 30 Noviembre 1958
Rodolfo León Perlacia nace en San Andrés, municipio de Placetas,el 14 de junio de 1937. Su padre laboraba en tareas agrícolas y la madre era empleada de correos. Sus primeros estudios los realizó en la escuela pública del lugar donde nació.
A los 15 años se traslada para La Habana y continuó sus estudios en la Academia "Nobel", en horas de la noche, ya que durante el día trabajaba como empleado de una farmacia.
En La Habana le sorprende el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, al que se opuso. Pronto se integra al proceso revolucionario, conjuntamente con otros compañeros estudiantes, y al ser perseguido, se traslada nuevamente para Placetas.
En esta ciudad se encontraban varios jóvenes revolucionarios creando las condiciones para dirigirse al Escambray y unirse a las tropas del Comandante Ernesto Che Guevara y Rodolfo se integra al grupo, los que salieron para sumarse a los combatientes el día 28 de noviembre de 1958.
Localizados por una avioneta, las tropas del ejército dispersan al pequeño contingente y es apresado Rodolfo junto a otro compañero. Ambos fueron torturados horriblemente y luego asesinados en el Callejón de Santa Lucía en la noche del 30 Noviembre 1958
Cuando los cadáveres fueron desenterrados, después del triunfo de la Revolución para ser trasladados a Placetas, Se pudo apreciar que habían sido asesinados con las manos atadas a la espalda.
El pueblo placeteño rindió en esa oportunidad el homenaje al joven que, con sólo 21 años, entregó su vida por la libertad de la Patria.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
HÉROES ETERNOS DE LA PATRIA
Joaquín Reyes Hernández
Placetas, 15 de Septiembre de 1934 - Callejón Santa Lucía, 30 Noviembre 1958
Joaquín Reyes Hernández nace el 15 de Septiembre de 1934 en el antiguo Central “Zaza”, hoy "Benito Juárez". Sus primeros estudios de primaria los realiza en la escuela pública No. 9 en el batey del propio ingenio, la que tuvo que abandonar muy pronto para dedicarse a las más rudas faenas del campo.
Casi un niño guataqueaba, cortaba caña y más adelante cuidaba los bueyes de una carreta que acarreaba caña para el central.
Ansioso de superación pudo, robándole horas al descanso, estudiar de noche por correspondencia y graduarse de radio-técnico, al propio tiempo que aprendía el oficio de barbero, que desempeñaba los domingos y en ratos libres.
AunqUe de carácter afable y simpático con todos, ello no le impedía ver la situación imperante en Cuba después del 10 de marzo, y cuando se integran los primeros núcleos del Movimiento 26 de Julio en Placetas, donde ya residía, participa en distintas tareas revolucionarias clandestinas. Pronto ocupó la responsabilidad de Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento en ese pueblo.
En muchas oportunidades subió a las montañas del Escambray a entrevistarse con jefes de los grupos guerrilleros, pero se mantenía en el llano debido a sus múltiples responsabilidades.
El 28 de noviembre de 1958, cuando el ejército de la tiranía lanzaba una ofensiva contra los rebeldes de las montañas, Joaquín recibió la orden de abandonar su lucha en la población y marchar a incorporarse a los combatientes del Escambray. Unido a un grupo de valientes revolucionarios de Placetas marcha para cumplir esta nueva misión, pero fueron sorprendidos por las tropas del ejército y el pequeño contingente se dispersa. Joaquín y su compañero Rodolfo León resultan apresados. Torturados brutalmente, ambos jóvenes, fueron finalmente asesinados el 30 de noviembre de 1958.
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Rodolfo León Perlacia
Placetas,el 14 de junio de 1937 - Callejón de Santa Lucía, 30 Noviembre 1958
Rodolfo León Perlacia nace en San Andrés, municipio de Placetas,el 14 de junio de 1937. Su padre laboraba en tareas agrícolas y la madre era empleada de correos. Sus primeros estudios los realizó en la escuela pública del lugar donde nació.
A los 15 años se traslada para La Habana y continuó sus estudios en la Academia "Nobel", en horas de la noche, ya que durante el día trabajaba como empleado de una farmacia.
En La Habana le sorprende el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, al que se opuso. Pronto se integra al proceso revolucionario, conjuntamente con otros compañeros estudiantes, y al ser perseguido, se traslada nuevamente para Placetas.
En esta ciudad se encontraban varios jóvenes revolucionarios creando las condiciones para dirigirse al Escambray y unirse a las tropas del Comandante Ernesto Che Guevara y Rodolfo se integra al grupo, los que salieron para sumarse a los combatientes el día 28 de noviembre de 1958.
Localizados por una avioneta, las tropas del ejército dispersan al pequeño contingente y es apresado Rodolfo junto a otro compañero. Ambos fueron torturados horriblemente y luego asesinados en el Callejón de Santa Lucía en la noche del 30 Noviembre 1958
Cuando los cadáveres fueron desenterrados, después del triunfo de la Revolución para ser trasladados a Placetas, Se pudo apreciar que habían sido asesinados con las manos atadas a la espalda.
El pueblo placeteño rindió en esa oportunidad el homenaje al joven que, con sólo 21 años, entregó su vida por la libertad de la Patria.
GRUPO DE HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN SANTA CLARA (ACRC)
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